DO LA MANCHA

La Mancha prepara su revolución: vinos con menos alcohol y una garantía propia para el 0,0

El Consejo Regulador estudia modificar sus normas para permitir vinos parcialmente desalcoholizados y responder a las nuevas tendencias de consumo

La Denominación de Origen La Mancha prepara uno de los cambios más importantes de los últimos años. El Consejo Regulador estudia modificar su Pliego de Condiciones para permitir la elaboración de vinos parcialmente desalcoholizados y abrir nuevas oportunidades a sus bodegas ante la transformación del mercado vitivinícola.

La propuesta fue analizada durante el pleno celebrado este martes en Tomelloso (Ciudad Real), donde se plantearon diferentes cambios dirigidos a flexibilizar el marco regulador de la denominación de origen. El objetivo es adaptar la producción a las nuevas demandas de los consumidores y reforzar la competitividad de las empresas inscritas.

Entre las principales novedades se encuentra el posible desarrollo de vinos parcialmente desalcoholizados, una categoría que, según la propia DO La Mancha, despierta un interés creciente tanto entre los consumidores como en los mercados internacionales.

La medida permitiría a las bodegas manchegas ampliar su catálogo y competir en un segmento que ha ganado terreno en los últimos años, impulsado por quienes buscan moderar el consumo de alcohol sin renunciar por completo al sabor, los aromas y la experiencia vinculada al vino.

Una garantía específica para el 0,0

El Consejo Regulador también avanza en el estudio de una certificación específica para los productos vinícolas totalmente desalcoholizados, los denominados 0,0.

Esta garantía tendría como finalidad ofrecer al consumidor una mayor seguridad sobre la calidad, el origen y los controles aplicados a este tipo de bebidas. La iniciativa se enmarca en la estrategia de innovación que la denominación de origen quiere impulsar para los próximos años.

No se trata únicamente de lanzar nuevas referencias al mercado, sino de conseguir que estos productos mantengan unos estándares de calidad reconocibles y estén sometidos a controles específicos.

La DO La Mancha mueve ficha en un momento especialmente delicado para el sector. El descenso del consumo mundial de vino, el aumento de la competencia internacional y la aparición de nuevos hábitos obligan a las bodegas a buscar fórmulas con las que atraer a otros perfiles de consumidores.

Los productos con menor graduación y las alternativas sin alcohol aparecen así como una vía de diversificación para una de las regiones vitivinícolas más importantes de España.

Con esta posible reforma, la Denominación de Origen pretende proporcionar a sus bodegas nuevas herramientas para afrontar el futuro sin renunciar a los estándares de calidad que caracterizan a los vinos de La Mancha.