Estación de Chinchilladedon_alex en Flickr

La estación fantasma de Castilla-La Mancha que tuvo 16 vías y más vecinos que el propio pueblo

Uno de los mayores nudos ferroviarios de España llegó a sostener una barriada de unas 500 personas antes de quedar completamente abandonado

A tres kilómetros de Chinchilla de Montearagón (Albacete), en un espacio que estaba prácticamente deshabitado, llegó a surgir uno de los complejos ferroviarios más importantes de España.

Tenía 16 vías, talleres, muelle de mercancías, fonda y viviendas para los trabajadores. Alrededor de la estación nació una barriada que alcanzó aproximadamente los 500 habitantes y que, según recoge Hispania Nostra, llegó a reunir más población que el propio municipio.

Hoy, aquel hervidero de ferroviarios, viajeros y mercancías se encuentra completamente abandonado y con riesgo de derrumbe.

El cruce que abrió el camino al Mediterráneo

La historia comenzó con la llegada del ferrocarril desde Madrid hasta Albacete a finales de 1857. Un año después, las vías alcanzaron Alicante y conectaron el interior peninsular con el Mediterráneo.

La línea hacia Murcia y Cartagena tardó una década más. Cuando comenzó a funcionar en 1868, Chinchilla fue el lugar elegido para unir ambos trazados.

El nudo no se instaló dentro del casco urbano, sino en una gran explanada situada a unos tres kilómetros. Allí había espacio suficiente para levantar un complejo con hasta 16 vías y todas las dependencias necesarias para atender la circulación ferroviaria. La primera estación databa de 1857, pero fue sustituida en 1912 por el edificio que todavía sobrevive.

Un pueblo creado por el tren

La estación perteneció originalmente a la compañía MZA, siglas de Madrid a Zaragoza y Alicante. El recinto incorporaba un muelle de carga, talleres, almacenes, viviendas para los empleados y un edificio principal construido con ladrillo rojo y piedra.

Dentro de la propia estación había una fonda para atender a los viajeros. Pero la actividad no se limitaba a quienes esperaban un tren.

Ferroviarios transbordo. Año 1950Antonio Alcaniz

El funcionamiento del nudo exigía una importante plantilla de ferroviarios. Muchos se instalaron junto a sus familias en las viviendas levantadas alrededor de las vías. De esta forma nació una auténtica barriada ferroviaria con cerca de 500 habitantes.

Chinchilla 1923José V. Coves

Allí se desarrollaba una vida propia: trabajadores, niños, establecimientos y familias unidas por los horarios y necesidades del ferrocarril.

De 500 habitantes a unas decenas

La decadencia comenzó a hacerse visible después de la apertura de las nuevas instalaciones ferroviarias de Albacete en 1967. Parte de la actividad fue trasladándose y la barriada comenzó a perder población.

Durante los años setenta apenas quedaban unas cincuenta personas. El declive continuó hasta que las instalaciones fueron clausuradas definitivamente en 2002.

El lugar que había conectado Madrid, Alicante, Murcia y Cartagena quedó convertido en un paisaje de edificios vacíos y vías sin la actividad de otros tiempos.

Todavía permanecen en pie el edificio de viajeros, el muelle de carga, los talleres y algunas viviendas de antiguos trabajadores. Sin embargo, su deterioro es avanzado.

Sin una protección específica

La estación pertenece a Adif y carece de una protección patrimonial específica. Hispania Nostra la incorporó a su Lista Roja en julio de 2019 por el riesgo de derrumbe de buena parte del complejo.

Desde entonces, la imagen no ha dejado de resultar paradójica. La estación construida para comunicar territorios permanece aislada. El lugar donde llegaron a vivir centenares de personas no conserva ya población estable.

Antiguo depósito vapordedon_alex en Flickr

Sus 16 vías permitieron que Chinchilla se convirtiera durante décadas en una referencia del ferrocarril español. Ahora, los edificios abandonados recuerdan que junto a los raíles existió un pueblo nacido exclusivamente para mantener los trenes en movimiento.