Cañón del Río DulceDesnivel.com

El espectacular cañón español donde Félix Rodríguez de la Fuente rodó más de 80 capítulos

El Barranco del Río Dulce esconde en Guadalajara paredes verticales, cascadas estacionales y una de las rutas más impresionantes del centro de España

Hay paisajes capaces de convertir un paseo por el campo en un viaje a otra época. El Parque Natural del Barranco del Río Dulce, en el norte de Guadalajara, es uno de ellos. Entre enormes paredes de roca caliza, bosques y pequeños pueblos, el río ha excavado pacientemente uno de los cañones más espectaculares del centro de España.

Situado muy cerca de Sigüenza, el espacio protegido ocupa 8.348 hectáreas y se extiende por los términos municipales de Sigüenza, Mandayona, Saúca, Torremocha del Campo, Mirabueno y Algora. Fue declarado parque natural en 2003, aunque su historia comenzó millones de años antes.

Durante el Jurásico y el Cretácico, esta parte de la Península estuvo cubierta en diferentes momentos por mares que dejaron grandes depósitos de caliza. Mucho después, el río Dulce fue disolviendo y cortando esas rocas hasta abrir el profundo corredor que hoy rompe la extensa paramera alcarreña.

El resultado es un paisaje de cortados, cuevas, simas, meandros y formaciones tobáceas. En algunos puntos, los afluentes se precipitan hacia el fondo del barranco formando cascadas estacionales que alcanzan su mejor aspecto después de periodos de lluvias.

Un refugio para las grandes rapaces

La fuerza del paisaje no se encuentra únicamente en la piedra. Sobre los farallones vuelan buitres leonados, águilas reales, halcones peregrinos y chovas piquirrojas. En el fondo del cañón, el curso del agua alimenta una franja de vegetación de ribera formada por chopos, álamos, sauces y fresnos.

Pelegrina, GuadalajaraViajes por Castilla-La Mancha

A ambos lados aparecen encinares y quejigares, mientras que las zonas con menos suelo están dominadas por sabinas y enebros. La humedad y la protección de las paredes permiten incluso la presencia de especies propias de lugares más norteños, como arces y guillomos.

Uno de los mejores lugares para adentrarse en este entorno es Pelegrina, una pequeña localidad coronada por las ruinas de su castillo. Desde el pueblo parte la Senda de la Hoz de Pelegrina, un recorrido de 3,7 kilómetros que puede completarse en aproximadamente una o dos horas.

Hoz de PelegrinaViajes por Castilla-La Mancha

Quienes busquen una caminata más larga pueden seguir el camino que une Pelegrina, La Cabrera y Aragosa. El itinerario alcanza los 11 kilómetros y permite avanzar junto al río durante unas tres o cuatro horas, siempre entre paredes calizas, bosque de ribera y zonas abiertas desde las que contemplar el vuelo de las rapaces.

También existe una ruta circular de 7,1 kilómetros que conduce hasta el mirador de la cascada del Gollorío. El salto de agua, sin embargo, depende de las precipitaciones, por lo que resulta especialmente atractivo durante las épocas más húmedas.

El gran plató de Félix Rodríguez de la Fuente

El Barranco del Río Dulce ocupa además un lugar privilegiado en la historia de la televisión española. Félix Rodríguez de la Fuente eligió este escenario para rodar numerosas secuencias de El hombre y la tierra, el programa que acercó la fauna ibérica a millones de hogares durante los años setenta.

Caseta Félix Rodríguez de la FuenteLlegar sin avisar

La vinculación fue tan intensa que la información turística oficial señala que el barranco apareció en más de 80 capítulos de la serie. Allí se filmaron algunas de sus escenas más recordadas, protagonizadas por lobos, águilas y cabras monteses.

Su legado permanece en el mirador que lleva su nombre, situado en el kilómetro 6,6 de la carretera GU-118, antes de llegar a Pelegrina. Desde esta plataforma, accesible en vehículo y adaptada para personas con movilidad reducida, se abre una panorámica privilegiada sobre la Hoz de Pelegrina, con el río serpenteando al pie de los grandes cortados.

Mirador de Félix Rodríguez de la FuenteTurismo de Castilla-La Mancha

El acceso al mirador es libre y gratuito. Desde él también puede distinguirse, en el fondo del valle, la conocida como «caseta de Félix», otro de los lugares relacionados con el trabajo del naturalista.

El Barranco del Río Dulce reúne así todos los ingredientes para una escapada diferente: rutas sencillas, pueblos diminutos, ruinas medievales, cascadas y una naturaleza que forma parte de la memoria colectiva de España. Un gigantesco plató al aire libre que continúa prácticamente intacto medio siglo después de que Félix Rodríguez de la Fuente lo mostrara al país.