Ruta del MimbreAndo y Reando

La ruta de Cuenca que atraviesa un mar rojo y concentra el 80 % del mimbre de toda España

Más de 50 kilómetros enlazan seis pueblos entre campos de un intenso color rojizo, talleres familiares y un oficio transmitido durante generaciones

Hay un momento del año en el que una parte de Cuenca cambia por completo de color. Los campos situados junto a los ríos Escabas y Trabaque abandonan el verde y se convierten en extensas manchas rojizas que avanzan entre bosques, olivares y pequeños pueblos serranos.

No son viñedos ni un efecto provocado por la luz. Son mimbreras. Un cultivo que ha modelado durante siglos el paisaje, la economía y la vida cotidiana de esta comarca, donde todavía se concentra más del 80 % de la producción nacional de mimbre.

Más de 50 kilómetros entre seis pueblos

La conocida como Ruta del Mimbre recorre más de 50 kilómetros entre la Alcarria y la Serranía de Cuenca. El itinerario conecta Albalate de las Nogueras, Villaconejos de Trabaque, Priego, Cañamares, Fuertescusa y Beteta, todas ellas localidades históricamente relacionadas con el cultivo o la transformación de esta fibra natural.

La mejor época para realizar el recorrido se extiende desde finales de noviembre hasta los primeros meses de la primavera. Es entonces cuando las varas pierden sus hojas y muestran su característico tono rojo, creando uno de los paisajes rurales más sorprendentes de Castilla-La Mancha.

Tras la recolección, las largas ramas se agrupan en curiosas estructuras con forma de cabaña conocidas como carboneras o chozos. Vistas desde la distancia, se asemejan a pequeños tipis levantados en mitad de los campos.

El corazón de la ruta

Cañamares está considerado el corazón de este recorrido. Situado a orillas del río Escabas y rodeado de farallones rocosos y bosques, el municipio reúne algunos de los campos rojizos más extensos, secaderos tradicionales y talleres donde el oficio continúa vivo.

Dentro de esos talleres, el mimbre se trabaja durante todo el año. Las manos de los artesanos transforman las varas en cestos, muebles, cunas, cuévanos, bandejas, baúles y otras piezas que durante generaciones resultaron imprescindibles en las casas y en las labores agrícolas.

La ruta también permite descubrir Priego, uno de los conjuntos históricos más destacados de la provincia. Su Plaza de los Condes, el palacio del mismo nombre, la iglesia de San Nicolás de Bari, el castillo y los antiguos conventos se suman al espectacular estrecho excavado por el río Escabas.

Villaconejos de Trabaque y Albalate de las Nogueras aportan sus mimbrales y su arquitectura tradicional, mientras que Fuertescusa y Beteta introducen al viajero en los paisajes más abruptos de la Serranía conquense.

Un paisaje nacido de un oficio

La Ruta del Mimbre puede realizarse en coche, combinando los desplazamientos con paseos por los cascos históricos, visitas a talleres y paradas junto a los campos y riberas fluviales.

El resultado es mucho más que una sucesión de pueblos. Es el recorrido por un oficio que todavía determina el aspecto de toda una comarca. Cada invierno, cuando las mimbreras vuelven a teñir de rojo los campos de Cuenca, el paisaje recuerda que allí la artesanía no se guarda únicamente en los museos: continúa creciendo junto a los ríos.