Antonio SauraWikiart

El genio español de los monstruos que murió en Cuenca y tiene 107 obras en el Reina Sofía

Antonio Saura nació hace 96 años y convirtió cuerpos, crucifixiones y multitudes en una pintura feroz que llevó el arte español a los grandes museos

Una mujer podía convertirse entre sus manos en un amasijo de brochazos. Un rostro terminaba reducido a una máscara y una crucifixión podía parecer el grito de todo un país. Antonio Saura no necesitó abandonar la figura humana para deformarla hasta construir uno de los universos más reconocibles y perturbadores del arte español del siglo XX.

El pintor nació en Huesca el 22 de septiembre de 1930, hace exactamente 96 años, pero su biografía quedó definitivamente unida a Castilla-La Mancha: murió en Cuenca el 22 de julio de 1998, a los 67 años.

Su camino hacia la pintura comenzó de una forma inesperada. A los 13 años sufrió una grave tuberculosis ósea que lo mantuvo prácticamente inmovilizado durante cinco años. Sin formación académica, empezó a pintar y escribir mientras se recuperaba. Tenía 17 años y ya buscaba en el arte una salida para todo aquello que no podía expresar de otro modo.

Sus primeras obras se aproximaron al surrealismo, pero aquel lenguaje pronto se le quedó pequeño. Después de sus estancias en París, Saura comenzó a reducir su paleta a negros, grises, blancos y marrones, colores con los que sometió el cuerpo humano a una transformación radical.

El grupo que sacudió el arte español

En 1957 fue uno de los fundadores de El Paso, junto a artistas como Manolo Millares, Rafael Canogar y Martín Chirino. El colectivo llevó el informalismo y la pintura de acción a una España todavía encerrada culturalmente por la dictadura.

Grupo El Paso en la inauguración del Museo de las Casas ColgadasArteCLM

Los trazos violentos, las manchas y los grandes brochazos permitieron a Saura desarrollar una obra cargada de conciencia social y política. Sus cuadros no representaban monstruos imaginarios: convertían en monstruosas las formas conocidas.

Por sus lienzos desfilaron crucifixiones, multitudes, sacerdotes, desnudos, autorretratos y mujeres transformadas en figuras convulsas. También reinterpretó a algunos de sus grandes maestros, como Velázquez, Rembrandt, Picasso y, especialmente, Goya. Su obsesión por El perro semihundido originó una larga serie de obras en las que la cabeza del animal emerge de un enorme espacio vacío.

El perro semihundido de Goyawikipedia

Según el Museo Reina Sofía, su colección reúne actualmente 107 obras de Antonio Saura, entre ellas El perro de Goya, las distintas versiones de Dora Maar visitada y la serie Remembrandt.

El perro de Goya, Antonio SauraMuseo del Prado

Su producción está representada en más de un centenar de colecciones públicas de todo el mundo. El Reina Sofía y el Centro Pompidou de París poseen dos de los mayores conjuntos de su obra, mientras sus cuadros han pasado también por museos y exposiciones internacionales.

Su último vínculo con Cuenca

Saura vivió durante décadas entre España y París, pero mantuvo una relación especialmente profunda con Cuenca, una de las ciudades fundamentales para el nacimiento y la consolidación del arte abstracto español.

Allí terminó su vida el 22 de julio de 1998, después de sufrir leucemia durante su último año. La ciudad permanece ligada a su memoria y la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Castilla-La Mancha tiene su sede en el edificio Antonio Saura.

Dora Maar visitada VMuseo Reina Sofía

Casi tres décadas después de su muerte, sus brochazos continúan resultando incómodos, feroces y actuales. El Museo del Prado sigue estudiando su diálogo con los grandes maestros, mientras sus criaturas deformadas conservan intacta la capacidad de fascinar y perturbar. Antonio Saura nació hace 96 años, pero los monstruos que pintó todavía nos miran.