Fuente Grande OcañaCultura de Castilla-La Mancha

La colosal fuente de Toledo que oculta medio kilómetro de galerías bajo tierra

La Fuente Grande de Ocaña cumple 50 años como monumento nacional: una joya hidráulica del Renacimiento alimentada por un ‘qanat’ y atribuida durante siglos a Juan de Herrera

A simple vista parece una monumental plaza de piedra levantada alrededor del agua. Sin embargo, su mayor tesoro permanece oculto bajo tierra. La Fuente Grande de Ocaña, en la provincia de Toledo, conserva más de medio kilómetro de galerías subterráneas destinadas a captar y conducir el agua hasta este sorprendente complejo renacentista.

Este 23 de septiembre se cumplen exactamente 50 años de la publicación en el Boletín Oficial del Estado de su declaración como monumento histórico-artístico de carácter nacional. El reconocimiento fue aprobado mediante un real decreto del 24 de agosto de 1976 y apareció en el BOE el 23 de septiembre de aquel mismo año. En la actualidad, la construcción está protegida como Bien de Interés Cultural.

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El propio decreto la definió como «una de las más notables obras hidráulicas del reinado de Felipe II» y destacó la simplicidad, la grandiosidad y la belleza de un conjunto propio del estilo herreriano.

Una ciudad del agua bajo Ocaña

Conocida originalmente como Fuente Nueva, su construcción comenzó en 1573 por iniciativa del concejo de Ocaña. La obra fue sufragada por los vecinos y contó con una aportación del Real Consejo de Órdenes, debido a la vinculación de la villa con la Orden de Santiago.

No se trataba únicamente de levantar una fuente ornamental. El objetivo era resolver una necesidad esencial en una época en la que el agua todavía no llegaba hasta las viviendas. Para conseguirlo se creó un extraordinario sistema de captación y conducción alimentado por un qanat, también llamado viaje de agua.

PlantaCultura de Castilla-La Mancha

Esta técnica aprovecha el desnivel del terreno para transportar por gravedad las aguas subterráneas a través de túneles. En el caso de Ocaña, el entramado supera los 500 metros de galerías, convirtiendo el subsuelo del conjunto en una auténtica ciudad hidráulica.

El Ayuntamiento de Ocaña considera la Fuente Grande un ejemplo fundamental para comprender cómo funcionaban estos sistemas históricos de abastecimiento urbano. La villa había recibido ya en 1530 una licencia regia para establecer una nueva fuente extramuros y, después de varias actuaciones, impulsó la urbanización y monumentalización de todo el recinto.

La huella de Juan de Herrera

Durante siglos, el diseño de la Fuente Grande se ha atribuido a Juan de Herrera, arquitecto de Felipe II y figura fundamental en la construcción del monasterio de El Escorial. Sin embargo, no existe ningún documento que permita confirmar de manera definitiva su autoría.

Fuente Grande OcañaCultura de Castilla-La Mancha

El decreto de 1976 señalaba que parecía indudable la intervención de un importante arquitecto relacionado con El Escorial, «acaso el mismo Herrera», aunque atribuía la ejecución material a alarifes locales. El Ayuntamiento también puntualiza que sí está acreditado que en la fuente trabajaron colaboradores habituales del arquitecto.

Su estética explica esa conexión. El corazón del complejo está formado por una gran plaza casi rectangular, delimitada por muros y presidida por un elegante pórtico de orden toscano. Su sobriedad, sus proporciones y la monumentalidad del conjunto recuerdan a las grandes construcciones impulsadas durante el reinado de Felipe II.

Fuente, abrevadero y lavadero

La Fuente Grande fue durante siglos mucho más que el lugar al que acudir para recoger agua. El recinto reunía los caños destinados al consumo humano, los abrevaderos para los animales y dos grandes pilones utilizados como lavaderos.

LavaderosCultura de Castilla-La Mancha

La extensa plaza empedrada evitaba la formación de barro y servía también como espacio de reunión, recreo y celebración. En los lavaderos llegaron a trabajar centenares de mujeres, mientras los animales bebían en los abrevaderos y el agua sobrante continuaba su recorrido hacia las huertas cercanas.

Entre sus elementos más enigmáticos se encuentran 22 hornacinas abiertas en uno de los muros, cuya función original todavía no está completamente aclarada. A ellas se suman las galerías abovedadas, los canales, las pilas y el sistema subterráneo encargado de conducir el agua.

Fuente Grande OcañaCultura de Castilla-La Mancha

Cinco siglos después de su construcción y medio siglo después de quedar bajo la protección del Estado, la Fuente Grande continúa revelando la capacidad técnica de quienes transformaron el subsuelo de Ocaña en una de las grandes obras hidráulicas del Renacimiento español. Un monumento descomunal cuya parte más sorprendente sigue escondida bajo los pies de quienes lo visitan.