Pozo de Nieve de VillajosCultura de Castilla-La Mancha

La gigantesca nevera bajo tierra de La Mancha que guardaba 190 toneladas de hielo sin electricidad

El Pozo de Nieve de Villajos, probablemente construido a finales del siglo XVII, permitía conservar alimentos y medicinas durante los meses más calurosos

Mucho antes de que los frigoríficos entrasen en las casas, los habitantes de La Mancha ya habían encontrado una forma de enfrentarse a los veranos más duros. No necesitaban motores, cables ni cámaras industriales. Les bastaban la nieve del invierno, una enorme construcción excavada en el terreno y un ingenioso sistema capaz de conservar el hielo durante meses.

A unos cuatro kilómetros de Campo de Criptana, junto al Santuario del Santísimo Cristo de Villajos, se encuentra una de aquellas primitivas neveras. Es el Pozo de Nieve de Villajos, una construcción monumental que podía almacenar hasta 190 toneladas de hielo.

El dato ayuda a comprender sus extraordinarias dimensiones. El depósito tiene planta circular, supera los seis metros de diámetro y alcanza más de siete metros de profundidad. Bajo su apariencia sencilla se esconde una obra cuidadosamente diseñada para impedir que el agua procedente del deshielo echase a perder todo el contenido.

Óleo de Francisco Pizarro Reíllo (hacia 1850)Antonio Patiño Mañas

El pozo todavía conserva su red original de drenaje, varios canales radiales y un pozo de decantación. Estos elementos permitían evacuar el agua y mantener el hielo en las mejores condiciones posibles durante la estación cálida.

Hielo para alimentos y medicinas

El funcionamiento dependía del ciclo natural de las estaciones. Durante el invierno se almacenaba la nieve y, cuando llegaban las altas temperaturas, el pozo permitía disponer de hielo para conservar productos perecederos y determinadas medicinas.

En una época sin refrigeración industrial, contar con esta reserva podía marcar la diferencia. El hielo no era únicamente una comodidad reservada para enfriar bebidas. Era un recurso valioso para prolongar la vida de los alimentos y atender algunas necesidades sanitarias.

Pozo de Nieve de VillajosCultura de Castilla-La Mancha

La existencia del Pozo de Nieve de Villajos está documentada desde 1752, aunque los estudios históricos apuntan a que pudo ser construido a finales del siglo XVII. Su antigüedad y su estado de conservación lo convierten en uno de los testimonios más importantes de este tipo de arquitectura en Castilla-La Mancha.

La construcción también permite acercarse a una parte de la historia cotidiana que pocas veces aparece en los grandes relatos. Frente a palacios, iglesias o fortalezas, los pozos de nieve muestran cómo las comunidades del pasado resolvían problemas prácticos mediante el conocimiento del terreno, el clima y los materiales disponibles.

Uno de los mejor conservados de la región

El Consejo de Gobierno de Castilla-La Mancha acordó el 10 de junio de 2025 declarar el Pozo de Nieve de Villajos Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento. La Administración regional lo considera uno de los ejemplos mejor conservados de arqueología industrial de la comunidad autónoma.

Pozo de Nieve de VillajosCultura de Castilla-La Mancha

La protección reconoce tanto su valor arquitectónico como su capacidad para explicar una forma de vida desaparecida. La estructura ha llegado hasta nuestros días en un estado óptimo de conservación y actualmente alberga un centro de interpretación dedicado a mostrar su historia y funcionamiento.

Campo de Criptana es conocido en toda España por los molinos que se recortan sobre la sierra. Sin embargo, a pocos kilómetros de ellos permanece otro gigante, esta vez oculto bajo tierra. Una nevera construida hace más de tres siglos que fue capaz de guardar 190 toneladas de hielo en pleno corazón de La Mancha.