Cubierta del primer libro impreso en España y en castellano
Este es el primer libro que se imprimió en España: contenido religioso y anterior al Descubrimiento de América
Es el primer libro incunable impreso en tierras castellanas y fue elaborado en Castilla y León en el siglo XV. Además, su contenido es reflejo de la vida religiosa del clero en esa época
Primer libro impreso en la Península Ibérica, primero en español y, además, aún custodiado en el país que lo vio nacer: si existiera una categoría para joyas bibliográficas con triple récord, el Sinodal de Aguilafuente estaría sin duda en el Guinness de los Récords.
Mucho antes de que Cristóbal Colón emprendiera su viaje hacia lo desconocido en 1492, una pequeña localidad castellana ya había hecho historia. En 1472, Aguilafuente, un pueblo segoviano, vio nacer el que sería el primer libro impreso en España: el Sinodal de Aguilafuente. Un hito silencioso pero fundamental en la historia de la imprenta, que marcó el comienzo de una nueva era cultural para Castilla.
El libro, de contenido religioso, recoge las actas del sínodo diocesano convocado por el obispo de Segovia, Juan Arias Dávila, y celebrado ese mismo año en la villa. Las 48 hojas impresas en papel, acompañadas de otras 14 en blanco para anotaciones, contenían decretos eclesiásticos y normas disciplinarias para el clero, escritos en un castellano antiguo que hoy se conserva como una joya filológica. Esto era algo inusual, porque la mayoría de los libros editados en Europa en la década de 1470 fueron impresos en latín.
Una de las páginas que componen el Sinodal de Aguilafuente
A Juan Arias Dávila le debemos la introducción de la imprenta en la Península Ibérica. Influido por la corte papal y con afán de realizar reformas, había fundado en Segovia un studium de gramática, lógica y filosofía moral. Consciente de que necesitaba que sus ideas se difundieran financió la imprenta de Juan Párix.
Por tanto, la impresión fue realizada por Juan Párix, un impresor alemán llegado desde Roma, que estableció una primitiva imprenta en Segovia. Párix no solo fue el pionero de la impresión tipográfica en el reino, sino también el artífice de que este libro viera la luz antes incluso de que se fundaran las primeras imprentas de ciudades como Madrid o Barcelona. Y es que Segovia en ese momento era corte de la realeza castellana.
Pero el Sinodal de Aguilafuente no destaca solo por ser el primero. Su importancia se multiplica por ser un incunable. Se consideran libros incunables a todos aquellos libros impresos en el siglo XV, es decir, aquellos impresos antes del año 1501, en los primeros tiempos de la imprenta. Son importantes por varias razones históricas, culturales y técnicas. Primero, representan el paso de los manuscritos copiados a mano a la producción de múltiples libros, que revolucionó el acceso al conocimiento. Además, por su antigüedad, rareza y fragilidad, los incunables son piezas muy valoradas en bibliotecas, archivos y museos, ya que muchos son únicos o extremadamente escasos.
En 2022, fue prestado temporalmente a la Biblioteca Nacional de España para la exposición 'Incunabula: 550 años de la imprenta en España', tras lo cual regresó a Segovia.
Hoy, el único ejemplar conocido del Sinodal se conserva en la Catedral de Segovia, bajo custodia y entre medidas de conservación específicas. Sin embargo, fuera del ámbito académico y local, el Sinodal sigue siendo un gran desconocido. Cada año, en Aguilafuente, se celebra una feria a principios de agosto en su honor, en la que el pueblo rememora el momento en que se imprimió su nombre en la historia.
En tiempos en los que la palabra impresa parece difuminarse entre pantallas y algoritmos, recordar el origen de los libros en España es más que un ejercicio de memoria: es un acto de justicia con un legado que nació en un pequeño rincón de Castilla y que cambió para siempre la forma en que el conocimiento se conserva.