Debido al viento, nadie lo podía frenar, como apunta, «ni bomberos, ni nadie, era imposible», pero como relata, trataron de defender el núcleo urbano, «sobre todo las viviendas», y como él mismo subraya, «se salvó». Pero lamenta toda la zona de monte que se ha quemado, que es una gran parte donde pastaban sus vacas. «También he sufrido daño en el ganado, con dos terneros calcinados y otros animales con quemaduras, que pienso que saldrán adelante, pero les va a costar», admite Herminio. Entre terneros y vacas, este ganadero tiene más de 500 cabezas, y el incendio ha afectado a unas 630 hectáreas.