En esta edición el desfile tuvo una nueva dimensión con dos vertientes ya que, por un lado, los nobles, parten desde la falda del Castillo y, los templarios, inician su recorrido desde el río Duero para finalmente unirse en San Juan de Rabanera, avanzando por Mariano Granados y El Collado, hasta su épico encuentro final en la Plaza Mayor. La organización ha querido representar la lucha entre nobles y templarios que desfilan entre gigantescos títeres y carrazas espectrales.