Los cineastas argentinos Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, que se han hecho con el premio a la mejor dirección en la Seminci de ValladolidEFE / Nacho Gallego

Los cineastas argentinos premiados en la Seminci de Valladolid aprovechan el premio para cargar contra Milei

Pretenden que su película ayude a «reconstruir un poco el tejido social y cultural de Argentina, que está siendo muy golpeado» por «la extrema derecha»

Los cineastas argentinos Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, que han conseguido el premio a la mejor dirección de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) con su película La noche está marchándose ya, han confiado en que este galardón sirva para que la cinta coja vuelo y ayude a «reconstruir un poco el tejido social y cultural de Argentina, que está siendo muy golpeado».

En declaraciones a Efe minutos después de darse a conocer el palmarés de la 70ª edición de la Seminci, Salinas ha deseado que este premio sirva de «impulso» para una historia que trata de retratar «un momento histórico de Argentina», marcado en su opinión por la «destrucción cultural que el Gobierno de Milei empezó hace dos años».

«Las repercusiones de la extrema derecha en Argentina ya las estamos viviendo», ha resumido en la misma línea Sonzini, convencido de que puede ir «a peor», por lo que ha confiado en que la película pueda conectar con el público para reflexionar sobre esta realidad.

Preguntados por el papel de la cultura como refugio de la democracia en el mundo, Salinas ha pedido poner esta idea «en práctica» y que se vuelva real, mientras que Sonzini ha planteado que en ocasiones la cultura se vuelve un poco «autista en relación a la vida común».

En este sentido, el cineasta ha remarcado que es importante «estar atento» para que ese aislamiento respecto a la realidad «no pase desde el cine, desde la música, la literatura», para que sus creadores se mantengan «conectados con la vida social» de cada comunidad".

«Si no le estás hablando (a la sociedad), en el momento en que deja de hablarle a alguien, me es imposible ser punta de lanza o refugio de nada», ha resumido Sonzini.

El jurado de la Seminci ha valorado de ambos la «ternura y lucidez» con la que recuerdan «el poder del cine como espacio de encuentro y de resistencia política».

Este galardón subraya, en palabras del jurado, la capacidad del dúo argentino para «celebrar la cinefilia, la amistad y el amor como gestos colectivos que nos invitan a seguir creyendo en el poder de la fabulación en un momento tan adverso para la creación audiovisual en la Argentina contemporánea».