Probablemente, una de las más famosas de Burgos, la cascada de Pedrosa de Tobalina despliega una cortina de agua de casi veinte metros de altura y más de cien de ancho. El río Jerea se abre aquí en dos grandes saltos que crean una poza de aguas verdes, escenario de baño y contemplación. El pueblo de Pedrosa conserva su encanto rural, con casas de piedra y miradores hacia el salto. Es uno de los lugares más fotografiados de Castilla y León, símbolo de la fuerza natural del norte burgalés.