Dos personas mayores camiandoEuropa Press

El mapa del envejecimiento en Castilla y León: más del doble de mayores que de niños y cifras récord

Es la tercera comunidad más envejecida del país, solo por detrás de Asturias y Galicia

El envejecimiento de la población avanza de forma desigual en España, dibujando un mapa demográfico cada vez más desequilibrado. En el caso de Castilla y León, alcanzó su máximo histórico de envejecimiento el pasado año, con un índice del 230,7 %. Dicho de otra manera, ya hay más del doble de personas mayores de 64 años que menores de 16 años. Se trata, además, del incremento interanual más elevado de toda la serie histórica, con un avance de 6,8 puntos respecto a 2024.

Son datos del último informe difundido por The Adecco Group, que sitúa a la Comunidad como la tercera más envejecida de España, solo por detrás de Asturias y Galicia, y 82,7 puntos por encima de la media nacional, que también alcanzó un máximo histórico en 2025, aunque muy lejos del registro autonómico.

El informe constata que el envejecimiento demográfico en Castilla y León no solo se mantiene, sino que se acelera, impulsado por una combinación de factores estructurales: una natalidad persistentemente baja, el aumento de la esperanza de vida y la salida continuada de población joven hacia otros territorios en busca de oportunidades laborales.

Zamora, el caso más extremo

Dentro de la Comunidad, Zamora concentra el desequilibrio más acusado. La provincia se sitúa como la más envejecida de España, con un índice del 340,9 %, lo que supone más de tres personas mayores de 64 años por cada menor de 16. Un registro que no tiene comparación en el conjunto del país y que convierte a Zamora en el principal exponente del cambio demográfico.

Tras Zamora, las provincias con mayores niveles de envejecimiento en Castilla y León son León (277,9 %), Salamanca (252,4 %) y Palencia (243,8 %), todas ellas con estructuras poblacionales claramente invertidas. En una posición intermedia se sitúan Ávila (221,7 %) y Soria (207,4 %).

En el extremo opuesto aparecen Burgos (202,5 %), Valladolid (196,7 %) y Segovia (182,9 %), que, pese a presentar los índices más bajos de la Comunidad, superan ampliamente el umbral del 180 %, muy por encima de la media nacional.

Los años 90

Castilla y León es una comunidad envejecida desde 1992, cuando su índice de envejecimiento superó el 100 %. En los años noventa el proceso se intensificó por la emigración de población joven en busca de empleo. Entre 2002 y 2013, la inmigración frenó parcialmente esta tendencia y rejuveneció la estructura demográfica.

Persona mayor caminando por el centro de ValladolidGetty Image | Sami Auvinen

Sin embargo, desde 2013 el envejecimiento no ha dejado de aumentar debido a la baja natalidad, el aumento de la esperanza de vida y la salida de jóvenes. En 2020, las personas mayores de 64 años duplicaron a los menores de 16, y en los últimos cinco años el envejecimiento ha crecido un 14 %.

Impacto directo sobre el relevo laboral

El informe alerta de que el envejecimiento tiene un impacto directo sobre el mercado de trabajo. En la próxima década, 301.600 personas de 55 años o más abandonarán la actividad laboral en Castilla y León, frente a 68.771 jóvenes que previsiblemente se incorporarán al mercado, lo que deja una brecha de relevo generacional cercana a las 233.000 personas.

En términos prácticos, por cada cuatro personas que se jubilan, solo una entra en edad activa, una dinámica que tensiona la disponibilidad de mano de obra, condiciona la competitividad empresarial y añade presión al sostenimiento del Estado del Bienestar, especialmente en las provincias más envejecidas.

Calle Balborraz de ZamoraGetty Images / ABBPhoto

Desde la Fundación Adecco se subraya que el envejecimiento demográfico ha dejado de ser una tendencia para convertirse en un desafío estructural, y se apunta a la necesidad de aprovechar el talento sénior, combatir el edadismo laboral y activar políticas que permitan mitigar la falta de relevo generacional.

«Castilla y León se adentra en una nueva realidad demográfica que desafía la competitividad empresarial y la sostenibilidad del Estado del Bienestar. El índice de envejecimiento no deja de crecer y esta realidad demográfica coloca a la región ante un desafío estructural que no admite más demoras; en este contexto, el edadismo se revela como un fenómeno obsoleto y como un profundo contrasentido», advierten.

Asimismo, el texto señala que resulta imprescindible aprovechar la experiencia y la capacidad productiva de los profesionales mayores de 45 años y advierte de que, si las 40.700 personas de este grupo de edad que se encuentran actualmente en situación de desempleo en Castilla y León accedieran al mercado laboral, la brecha de talento provocada por la falta de relevo generacional podría reducirse en un 17,5 %.