El presunto autor del crimen de Béjar entra al juzgado a declararEFE

Los forenses del crimen de Béjar (Salamanca) explican que Charo murió por «estrangulación y sofocación»

El acusado confeso llamó a la Policía para decir que había matado a su pareja y que se iba a suicidar tirándose del viaducto de la autovía A-66

Los forenses del crimen contra Rosario Martín Chamorro en agosto de 2023 en Béjar (Salamanca) han explicado hoy en el juicio que se trató de una muerte violenta del tipo homicida debida a la asfixia por un mecanismo de «estrangulación y sofocación».

El equipo forense pudo determinar asimismo que Charo, que tenía 40 años, murió sobre las dos de la madrugada, varias horas antes de que, a pocos minutos de las seis, el acusado confeso llamara a la Policía para decir que había matado a su pareja y que se iba a suicidar tirándose del viaducto de la autovía A-66.

Los expertos consideran que lo más probable es que el hombre se pusiera a horcajadas sobre ella, comprimiéndole el abdomen, y han señalado que «la víctima tenía en ambas manos lesiones compatibles con mecanismos de defensa».

A las 10:30 horas de ese 30 de agosto, los forenses exploraron al acusado, que presentaba «lesiones compatibles» con una defensa de la mujer, pero «no de entidad suficiente para producir ninguna alteración», en concreto «un hematoma ocular muy llamativo» y arañazos superficiales.

En ese examen, el hombre no presentaba ninguna sintomatología de haber ingerido gran cantidades de alcohol o droga ni ansiedad por llevar mucho tiempo sin consumir, sino que tenía «las voluntades y capacidades conservadas».

Los forenses confirmaron así lo que ya habían asegurado en la vista del lunes los varios agentes de Policía Nacional y Local que intervinieron tras el crimen: que no vieron alteración por drogas y alcohol en el acusado confeso, el argumento de su defensa para sostener que se trata de un homicidio imprudente y pedir la exención completa de responsabilidad penal.

«Tenía miedo de ir a Topas»

Dos agentes de Guardia Civil que han declarado este martes, antes que los forenses, han suscrito esa consideración sobre el estado del acusado y han contado que les expresó repetidamente su deseo de suicidarse por temor a ir a la cárcel de Topas, al indicar que «los hombres que matan a mujeres lo pasan mal allí», aunque a preguntas de la defensa dijeron no les aclaró si no quería ir porque en el centro hay familiares de la víctima.

El juicio por este crimen, que dejó una mujer muerta y cuatro hijos menores huérfanos, continuará hasta el viernes en la Audiencia Provincial de Salamanca, con un jurado popular de cuatro hombres y cinco mujeres, y presidido por el presidente de la Audiencia, José Antonio Vega Bravo.

La Fiscalía de Salamanca ha defendido que el acusado confeso estaba en plenas capacidades cuando estranguló a la víctima hasta la muerte, tras noquearla con un cenicero en la frente, en la indefensión de la última noche que iban a pasar juntos después de que la mujer hubiera cortado la relación y le hubiera pedido que abandonara la vivienda común a la mañana siguiente.

«El acusado no perdió el control, lo ejerció. No estamos aquí juzgando a una mujer que no puede defenderse, sino al hombre que decidió que su vida no merecía la pena y podía acabar con ella», ha afirmado la acusación particular, que pide 25 años de cárcel por considerar que el acusado es autor de un delito de asesinato con alevosía, con las agravantes de género y parentesco, sin la atenuante de confesión que sí acepta la Fiscalía, quien propone una pena de 21 años.