El padre José Ángel Rivera de las Heras, en una imagen de archivo

El padre José Ángel Rivera de las Heras, en una imagen de archivoDiócesis de Zamora

Muere el padre José Ángel Rivera, una de las figuras más relevantes de la Iglesia zamorana en su labor cultural

Permanecía convaleciente tras someterse a una intervención quirúrgica de carácter cardíaco

La diócesis de Zamora y la sociedad zamorana lloran la muerte del sacerdote diocesano José Ángel Rivera de las Heras, quien permanecía convaleciente tras haberse sido sometido a una intervención quirúrgica de carácter cardíaco, según han informado desde la Diócesis de Zamora en un comunicado.

Nacido en Zamora, en la parroquia de San Frontis, el 9 de marzo de 1960, fue ordenado presbítero el 7 de julio de 1990. Durante más de tres décadas de ministerio sacerdotal desarrolló una intensa labor pastoral, educativa y cultural al servicio de la Iglesia diocesana.

Entre sus primeros destinos, figura el de Educador de la Residencia-Colegio Menor San Atilano. Fue párroco in solidum en varias comunidades, profesor del Centro Teológico Diocesano San Ildefonso y, posteriormente, párroco de San Frontis, donde ejerció buena parte de su ministerio. También desempeñó el servicio de capellán en distintas comunidades religiosas y cofradías.

Su contribución al ámbito cultural fue especialmente significativa. Fue delegado diocesano para el Patrimonio y la Cultura, director del Archivo Histórico Diocesano y de la Biblioteca Diocesana y, desde 2012, director del Museo Diocesano de Zamora. Asimismo, fue canónigo-archivero y delegado del Museo de la Santa Iglesia Catedral, institución de la que fue deán-presidente entre 2015 y 2022. En 2021, fue nombrado delegado episcopal de Patrimonio, cargo que ocupó durante cerca de un año.

También formó parte de varios organismos de responsabilidad diocesana, como el Consejo Diocesano de Asuntos Económicos, el Colegio de Consultores y la Comisión del Fondo Sacerdotal de Compensación.

«La diócesis de Zamora agradece su entrega sacerdotal y su servicio fiel a la Iglesia y encomienda su alma a la misericordia del Señor, al tiempo que expresa su cercanía y oración por sus familiares y por todos aquellos que compartieron su ministerio», añade el escrito, que concluye con un «descanse en paz, descanse en Dios».

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