Loos vecinos están hartos, ya que, como explican esta acumulación no solo daña la estética del barrio, sino que genera otro tipo de problemas, tales como riesgos para la seguridad, especialmente para los menores que juegan en la zona, el convertir la zona en un foco de vandalismo, ya que «los coches abandonados atraen conductas incívicas y acumulación de basura» y la degradación del espacio público, al hacerse un uso indebido de las plazas de aparcamiento destinadas a los vecinos.