Poza de la Sal, donde nació el naturalista Félix Rodríguez de la Fuente, debe su origen a la explotación histórica de sal, activa desde época romana. Su conjunto urbano está declarado Bien de Interés Cultural. Conserva murallas medievales, la iglesia de San Cosme y San Damián y las antiguas salinas, que marcaron la economía local durante siglos. Sobre la villa se alzan los restos del castillo de los Rojas. Patrimonio industrial y arquitectura medieval explican su relevancia histórica.