Un charro, un soriano y un leonés se atizan con guante de seda en un cívico debate con un Fortes casi ausente

La primera disputa televisiva entre PP, PSOE y Vox de cara a las elecciones en Castilla y León comenzó de forma soporífera, pero se fue calentando hasta el punto de que un mitinero Mañueco acusó a un serio Pollán de querer tirar a los inmigrantes al mar. Eso sí, el duelo de 'pinzas' se saldó sin una palabra más alta que otra y con las risitas de Martínez a modo de pequeña 'interrupción'.

Pollán, Mañueco y Martínez, en el debate de TVE moderado por Xabier Fortes, en el centro de la imagenMiriam Chacón

A diez días de que los castellanos y leoneses acudan a las urnas para decidir qué rumbo debe tomar la Comunidad, «la más grande de Europa», como recordó Xabier Fortes, los televidentes han podido ver este jueves un producto televisivo tranquilo en las formas y agresivo por momentos en el fondo. Los tres principales partidos se han batido en un duelo dialéctico en TVE empleando el puño de hierro bajo un guante de seda y haciendo alarde del carácter sobrio que el tópico atribuye a esa tierra.

Con una primera parte tirando a soporífera, discurría el primer debate electoral en televisión entre los partidos con grupo propio: PP, PSOE y Vox. Pero el asunto se fue calentando con el transcurrir de los minutos. Eso sí, sin una palabra más alta que otra. Y es que pocas veces se puede contemplar cómo de forma tan civilizada alguien acusa a otra persona de desear la muerte de otras y que ésta apenas si la interrumpe para replicar.

A cuentas de la inmigración, el 'popular' Alfonso Fernández Mañueco afirmaba que ésta tenía que ser «legal y ordenada». «No puede haber papeles para todos ni tampoco tirar a seres humanos al mar, que es lo que a usted le gustaría», arremetía el dirigente charro contra Carlos Pollán, el candidato de Vox, quien se limitaba a decir sin demasiados aspavientos: «Perdone, pero eso no se lo voy a permitir». El leonés dejaba continuar cívicamente a Mañueco su argumento antes de añadir que «los únicos que por desgracia tienen la culpa de que eso ocurra son quienes ejercen ese 'efecto llamada'», en alusión a PP y PSOE.

Pollán, Mañueco y Martínez, este jueves, en el debate electoral de Castilla y León en TVETVE

Sus candidatos tiraban de sonrisas irónicas y muecas para mostrar su disconformidad con los argumentos de sus adversarios, apenas interrumpiendo en alguna ocasión para acusarse entre ellos de «mentir». Pollán, casi ni eso. Desde Bambú apostaron por el perfil institucional del expresidente de las Cortes frente al incandescente David Hierro, un portavoz parlamentario duro que, seguro, hubiera podido ofrecer algo más de chispa al programa solo con ser la mitad de bronco que en el parlamento castellanoleonés.

Y es que Pollán es capaz de achacarle al candidato socialista las «señoritas de compañía» que algunos frecuentaban en su partido con dinero público –presuntamente– sin levantar ni un decibelio el tono. Sin esbozar media sonrisa durante todo el programa. Todo lo contrario que el candidato socialista, que si no encuentra acomodo en las Cortes tras el 15-M, al menos ha demostrado que sabe utilizar la ironía y cuenta con un repertorio de frases pretendidamente graciosas.

El candidato socialista, que lleva casi 19 años al frente del Ayuntamiento de Soria pero no ha sido procurador en el hemiciclo en la pasada legislatura, tenía una oportunidad perfecta para darse a conocer ante un electorado que ha tenido poco más de un año para valorarlo, tras más de una década de Luis Tudanca como líder de los socialistas de Castilla y León. «Miente usted más que el último minuto de la lavadora» o «no le dice la verdad ni al médico» fueron algunas de sus frases más destacadas, si bien el momento más curioso fue cuando le tendió la mano a Mañueco para tratar de sellar su cacareado «pacto de caballeros» para que gobierne la lista más votada.

El salmantino no se la estrechó al soriano, al que despachó con un «dígaselo a Sánchez», quien, recordó, sigue en la Moncloa pese a perder las últimas elecciones ante Alberto Núñez Feijóo. El del puño y la rosa usaba las risitas para evidenciar su desavenencia, pero apenas si se atrevía a interrumpir, al igual que el resto de candidatos, quienes parecían haberse puesto de acuerdo para no armar un escándalo. Aquí somos más de nueces que de ruido, que diría Mañueco.

Martínez le tiende la mano a Mañueco para intentar sellar un «pacto de caballeros» para que gobierne la lista más votadaTVE

Y entre bloque y bloque, pequeños duelos de 'pinzas', ora uno, ora el otro. Y es que, un mitinero Mañueco volvía a recurrir a la de «PSOE-Vox», un argumento incluso convertido en logotipo, que la noche del jueves no ha podido usar en exclusividad. Y es que si Pollán acusaba a PP y PSOE de «pactar» en Bruselas, «desde donde llevan años destrozando el mundo rural», lo que sería una «pinza PP-PSOE» contra el sector primario –donde los de Santiago Abascal han encontrado un filón electoral–, el regidor soriano apuntaba convencido a que PP y Vox se están «cortejando» en vísperas de un pacto ya urdido desde «los salones de Madrid». O sea, una pinza «PP-Vox» contra el partido del «cambio».

Y en esas, Fortes casi ausente, sin tener que llamar al orden, sin tener que pedir que dejasen de hablar a la vez, en un debate «vivo y ordenado» que parecía sorprenderle en estos tiempos de política-espectáculo. «No es por dorarles la píldora, pero llevo unos cuantos debates hechos y este ha sido vivo, contrarreplicando pero fluido, y yo lo agradezco», aseguraba el periodista antes del minuto de oro, en el que los presidenciables pedían el voto. Mañueco ofrecía «el camino de las certezas»; Vox, «sentido común» ante «la mafia del PSOE y la estafa del PP»; y Martínez otra vía frente a las «añoranzas de la España en blanco y negro» que supondría, a su juicio, el más que posible pacto de las derechas tras los comicios.