El candidato del Partido Popular de Castilla y León a la reelección como presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, en un mitin en SoriaRubén Cacho

Elecciones en Castilla y León 2026

De los pactos al campo y la guerra en Irán: los asuntos que están protagonizando la campaña de Castilla y León

A días de las elecciones, la actualidad viene marcada por los temas que los partidos ya pusieron encima de la mesa durante la precampaña, pero con la irrupción de un asunto global que ha agitado el tablero político

La campaña electoral en Castilla y León ha llegado este viernes a su ecuador marcada por los temas que los partidos ya pusieron encima de la mesa durante la precampaña, como los posibles pactos en Extremadura y Aragón o los problemas en el medio rural, pero con la irrupción de un asunto global que ha agitado el tablero político: la guerra de Irán.

Y, en medio de estos grandes temas, los partidos intentan introducir sus promesas. El caso más llamativo está siendo el del candidato popular, Alfonso Fernández Mañueco, que ya acumula una lista de compromisos a base de deducciones fiscales y ayudas: para sillas de ruedas, ascensores, platos de ducha, suscripciones al gimnasio y un largo etcétera que sus contrincantes ya le han afeado por «electoralista».

Según apunta Efe, esto es lo que ocurrió este jueves durante el debate electoral: hay temas, como la inmigración, que evidencian los enfrentamientos programáticos entre los partidos y que anticipan por dónde irán las posibles futuras negociaciones tras los comicios.

O pacto o repetición electoral

Lo único que parece claro antes de abrir las urnas el próximo 15 de marzo es que la mayoría parlamentaria en las Cortes de Castilla y León requerirá de un pacto que incluya un acuerdo de investidura y dote de estabilidad a la legislatura, aunque está por ver cómo se formula esa posible entente que, de no lograrse, abocaría a la Comunidad a una repetición electoral.

A expensas de conocer la relación de fuerzas que dibujen los comicios, lo cierto es que los resultados electorales en las comunidades de Extremadura y Aragón, con sendas victorias del PP y el fuerte aumento de Vox, han marcado los mensajes que los líderes y candidatos en Castilla y León han lanzado en esta primera semana de campaña.

Al contrario que en las pasadas elecciones, el PP ha dejado de apelar en sus mítines a obtener una mayoría suficiente para gobernar en solitario y Mañueco ya da por bueno el conseguir «un voto más o un escaño más» que en las pasadas elecciones, como ha reconocido.

Además, en lo que va de campaña, el candidato popular ha abandonado en parte la «pinza» que, según él, PSOE y Vox hicieron en los dos años en los que el PP estuvo en minoría en las Cortes y que fue uno de los principales argumentos que esgrimió en la precampaña.

Mañueco y Pollán se saludan en las Cortes de Castilla y León al término dela última sesión plenaria de la legislaturaMiriam Chacón

Por otra parte, Vox ha subrayado por medio de su líder nacional, Santiago Abascal –dado que el candidato Carlos Pollán está manteniendo un perfil bajo–, que el problema no es de sillones ni cargos y ha instado a los populares a romper todos los pactos que tienen con los socialistas –incluido en Bruselas– para pasar a negociar «medida a media y partida a partida» en Extremadura y Aragón y, por extensión, a lo que pueda pasar en Castilla y León tras el 15-M.

Mientras, el PSOE y formaciones de izquierda han usado estas conversaciones entre PP y Vox en las comunidades vecinas para alertar sobre la influencia de lo que llaman la «extrema derecha» en decisiones futuras y han prometido acuerdos amplios con fuerzas progresistas si logran la representación suficiente.

Finalmente, los partidos regionalistas y provincialistas –como UPL o Soria ¡Ya!–han reivindicado su papel «equilibrador» del arco parlamentario, condicionando su apoyo a compromisos concretos para sus territorios.

El mundo rural, absolutamente clave

En una Comunidad en la que el campo –agricultura y ganadería, industria agroalimentaria y servicios asociados–supone en torno al 21 % del PIB anual, aludir a sus problemas estructurales y a sus soluciones ha sido una constante entre los partidos en lo que va de campaña.

Todos con la medalla del 'partido del campo' en la solapa han apelado en esta semana de campaña a sus trabajadores, que llevan tiempo aquejados de una crisis de precios que hace que muchas de sus explotaciones no sean rentables y que ven peligrar sus negocios con el reciente acuerdo comercial de la UE y América del Sur, Mercosur.

El presidente de Vox, Santiago Abascal, este sábado, en el Mirador del Alcázar de Toro (Zamora)JL Leal

Precisamente, es este un acuerdo comercial que desde el PP están encontrando muchas dificultades para justificar, tras apoyarlo en Bruselas, en Castilla y León y más con el relato enardecido de Vox contra este, que muchos profesionales del campo comparten al temer que los productos que lleguen desde Mercosur no cumplan con los mismos requisitos y estándares que se les exigen a los suyos.

La factura del conflicto en el país persa

Uno de los temas que no estaba en ninguna de las agendas de medios ni partidos al inicio de la campaña es el del citado conflicto en el país persa.

A pesar de que entre los ciudadanos y los representantes de la sociedad civil existe un debate abierto sobre las repercusiones que tendrá esta guerra, especialmente en la economía y en el coste de determinados productos, los candidatos a la Presidencia de la Junta están pasando de puntillas sobre este tema y, hasta el momento, lo han obviado en sus mítines.

El secretario general del PSOE de Castilla y León, Carlos Martínez, con Pedro Sánchez, en PalenciaEuropa Press

Solo ha sido en dos entrevistas radiofónicas donde Martínez y Mañueco se han pronunciado al respecto. Además, el socialista fue el único que mencionó este asunto en el debate a tres que mantuvieron el jueves.

Curiosamente, ambos candidatos coincidieron en tildar la acción de Estados Unidos e Israel como contraria a la legalidad internacional. Mientras que el socialista fue más directo al afirmar que este ataque es «absolutamente ilegal», el popular, preguntado por si estos dos países violaron la legalidad internacional, contestó: «Parece razonable decir que sí».

Está por ver si este nuevo factor en la campaña acaba teniendo consecuencias en los resultados electorales, especialmente por si se erige como un elemento movilizador para el electorado de izquierdas.