Último ensayo de la procesión del Silencio en la parroquia de San Cosme de BurgosRicardo Ordóñez

Así es la austera procesión de Burgos que busca recuperar la esencia primitiva de las primeras cofradías

La Procesión del Silencio, que se celebra el Viernes de Dolores, cumple una década, consolidada como uno de los actos más singulares de la Semana Santa Burgalesa

La Procesión del Silencio, una de las citas más singulares de la Semana Santa de Burgos, volverá a recorrer mañana, en el Viernes de Dolores, las calles de la ciudad, y lo hará celebrando una década desde su primera salida. Esta peregrinación, que organiza cada año la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y Jesús con la Cruz a Cuestas, nació con la intención de recuperar la esencia más primitiva de las antiguas cofradías y con el objetivo de rendir un homenaje a «todos aquellos que han pasado por la Semana Santa Burgalesa».

Los preparativos para la procesión del Silencio de BurgosRicardo Ordóñez

Así lo explica Juan José Estalayo Rodríguez, capataz del paso del Santísimo Cristo de la Salud de Burgos, uno de los grandes protagonistas de la Procesión del Silencio. Esta talla, que data de finales del siglo XVI, aunque se desconoce su autor, es probablemente la más antigua que procesiona en Burgos y se recuperó del Convento de San Pablo, donde existía la Cofradía del Santísimo Cristo de la Salud y María Santísima de la Misericordia, encargada de venerar esta imagen. Según cuenta Estalayo, tras la desamortización de Mendizábal y el abandono de dicho convento, la imagen se trasladó a la parroquia de San Cosme y San Damián, donde residen desde entonces.

«La Procesión del Silencio buscaba los orígenes de la Semana Santa Burgalesa», explica Estalayo a Ical, y señala que fue en 2015 cuando, desde la Cofradía, pensaron en hacer una procesión diferente a las que ya se hacían en la ciudad, y para ello, cogieron como ejemplo la primera Cofradía que hubo en Burgos, que se cree que era la denominada Cofradía de la Vera Cruz, situada en el convento de San Francisco.

Y precisamente fue en el atuendo franciscano en el que se fijaron para idear esta Procesión y los ropajes que portan sus participantes. «Ese día no salimos con nuestro hábito, sino que, en honor a esa cofradía primigenia, creamos un hábito franciscano en el que incorporamos un par de modificaciones», indica. El hábito es de color marrón e incluye una capucha amplia para preservar el anonimato, así como una cruz blanca en el pecho, en referencia a San Francisco de Asís, y que además recuerda un gesto que hizo el santo cuando se despojó de su ropa y se puso un tabardo, pintándose una cruz blanca con tiza en el pecho.

La máxima austeridad

La procesión busca la máxima austeridad, tal y como se hacía en los siglos XIII y XIV, y por ello el paso no lleva flores ornamentales, y solo se decora con cardos, romero y musgo. Se trata además de la única procesión de Burgos que se hace completamente en silencio. Sus participantes hacen un juramento de silencio previo, y se lanzan peticiones «por los fallecidos de cada uno, pero también por aquellos enfermos a los que se quiera dedicar la procesión, para pedir que se recuperen», explica el capataz.

Aunque este 2026 marca el décimo aniversario de su nacimiento, la de este año es la undécima Semana Santa en la que se organiza. Es decir, fue en 2015 cuando se empezó a pensar en esta procesión, pero no fue hasta 2016 cuando se organizó la primera salida tal cual la conocemos hoy en día. Desde aquella primera edición, la cita se ha mantenido año tras año, sumando ya once desfiles que han consolidado una propuesta única en la ciudad, fiel a su vocación inicial de austeridad y participación abierta a todas las cofradías.

Charla explicativa, este jueves, en Burgos, para que todo esté listo para la procesión del SilencioRicardo Ordóñez

En la procesión participan en torno a un centenar de personas, y otro de sus rasgos diferenciales es precisamente que está abierta a todas las cofradías de la ciudad. «Ahora mismo, de las quince cofradías que hay en la ciudad, en esta edición van a participar miembros de nueve de ellas», señala Estalayo, que espera en algún momento lograr que todas las cofradías de Burgos estén representadas en esta procesión tan especial. Aquellos cofrades que quieran participar en la marcha, deben hacerlo llevando el hábito franciscano, que desde la Ilustre Archicofradía del Santísimo Sacramento y Jesús con la Cruz a Cuestas les pueden prestar.

El acto comenzará mañana viernes a las 22.30 horas dentro de la parroquia de San Cosme y San Damián, y a las 23 horas saldrá la procesión desde la iglesia, con el Cristo de la Salud portado a hombros por los costaleros. El itinerario recorre la calle de San Cosme, la Plaza Vega, el puente de Santa María, hasta la Plaza del Rey San Fernando, a los pies de la Catedral, donde se lleva a cabo un acto de quema de las peticiones de salud para los seres queridos, y después regresan de vuelta a su parroquia.

Los chamarileros de Santa Teresa

Un dato curioso sobre esta Cofradía es que aquellos que forman parte de ella se les conoce como chamarileros, un nombre que no resulta extraño en Burgos, pero que además tiene una gran vinculación con Santa Teresa de Jesús. Tal y como explica Estalayo, cuenta la historia que estaba la santa viviendo en Burgos, cuando un día pasó por el barrio de San Cosme. Allí había unos vendedores, que se dedicaban a la compraventa de aparatos y materiales usados. «Debió haber algún incidente y entonces la santa dijo: 'Déjales, que son unos chamarileros', y lo que fue un comentario despectivo, lo asumimos como el nombre del barrio», indica.

Por ello, hoy en día a los del barrio de San Cosme se les conoce como los chamarileros, e incluso a su pasador titular de la cofradía como el Cristo chamarilero. «Lo que en su día fue un insulto, hoy lo tomamos con orgullo, viniendo de quien venía, Santa Teresa de Jesús, y lo llevamos con mucha honra», concluye.