Un vecino de Cáceres compró hace unos cinco meses la antigua vivienda de Óscar S. M., el sospechoso de la muerte de Esther López, la joven de Traspinedo cuyo cuerpo sin vida apareció tirado en una cuneta cerca de allí, en la calle Uno de la Urbanización El Romeral. Este 11 de abril, el hombre se puso a picar una baldosa del suelo de una de las habitaciones, al haber detectado humedades en el inmueble. Entonces, se encontró con una trampilla que conducía a un sótano que no aparecía en los planos de la casa. Aconsejado por su abogado, avisó a la Guardia Civil y, de esta manera, se daba un vuelco al proceso judicial.