La iniciativa se remonta a 1981, cuando los vecinos de Caltojar, especialmente los más más jóvenes, comenzaron a pintar en las paredes del municipio reproducciones de obras del artista Pablo Picasso con motivo del centenario de su nacimiento. Aquellas primeras intervenciones sentaron las bases de una propuesta que ha perdurado en el tiempo. En la imagen se aprecia la reproducción de la obra Mandolina y guitarra, pintada por Picasso en 1924.