Cría de corzo
El error que cometen algunos turistas en Guadarrama que acaba con la vida de numerosos corzos recién nacidos
La estrategia de cría del pequeño cérvido confunde a senderistas y visitantes del parque nacional, que contribuyen a que todos los años se produzca un gran número de pérdidas en la nueva generación de corcinos
Enclavado entre la Comunidad de Madrid y las provincias de Segovia y Ávila, el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama es uno de los más grandes y más visitados de España y en su interior viven numerosas especies de fauna autóctona que, en algunas ocasiones, acaban muertas por la interacción humana. En concreto, en estas fechas, la especie animal que más bajas sufre es el corzo, el pequeño y ágil cérvido que cuenta con una estrategia de cría que lleva a la confusión y puede resultar fatal, pese a estar diseñada para protegerse de posibles enemigos.
La humanización de los animales, fruto, entre otros, de las películas de Disney, lleva a que muchas personas traten a los animales como si fueran personas, resultando en prácticas totalmente dañinas, cuando no directamente en algunas que suponen la muerte. Justo a comienzos de mayo, es la época en la que nacen todos los corcinos casi de forma sincronizada en Guadarrama y, como alertan desde el Parque, «se produce cada vez con más frecuencia la recogida de ejemplares recién nacidos por parte de senderistas y visitantes que, confundidos por el comportamiento de cría de esta especie, ocasionan todos los años un gran número de pérdidas en la nueva generación de corzos».
«Los corcinos recogidos rara vez sobreviven en cautividad, siendo muy difíciles de criar», advierten en una publicación en Instagram, en la que, señalan que «además, algunos ejemplares criados en cautividad, fundamentalmente los machos, se comportan de manera agresiva y pueden llegar a ser bastante peligrosos al no tener miedo al hombre».
Un ejemplar de Corcino en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama
Y es que, bajo el aspecto de 'peluche' que puede tener este animal que rara vez supera los 30 kilos, puede dar saltos de hasta seis metros y alcanzar velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora, por lo que un impacto puede acarrear problemas muy graves para una persona. «Por lo tanto, si observas alguna de estas crías de corzo durante estos días recuerda que no está abandonada ni enferma y que su madre la vigila, por lo que lo más adecuado es no tocarla ni permanecer cerca de ella mucho tiempo», avisan desde el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama.
La Asociación Corzo Español (ACE) lleva años concienciando sobre este problema a través del Proyecto Corcino, desde donde recuerdan que el animal «no está abandonado ni enfermo, tan solo su instinto le hace permanecer inmóvil». Asimismo, zanjan con la importancia de no interactuar con el animal para que ni la madre lo rechace ni se incite a depredadores oportunistas, como el zorro, a que acudan al lugar donde está la cría. Unos corcinos que, sin embargo, en muchos casos acabarán entre las cuchillas de las segadoras en las tierras de cultivo, ya que es muy difícil localizarlos cuando se encuentran agazapados entre el follaje.