La Policía esclarece en Valladolid una estafa de 'smishing' de más de 9.300 euros y logra recuperar el dineroPolicía Nacional

Estafan más de 9.300 euros a un vecino de Valladolid al hacerle creer que le llamaban de su entidad bancaria

La rápida actuación policial y la colaboración de la entidad financiera permitió que la persona estafada recuperase el dinero

La Policía Nacional ha esclarecido en Valladolid una estafa de tipo 'smishing' en la que un vecino de la ciudad fue engañado para realizar una transferencia de 9.327,21 euros, una cantidad que pudo recuperar gracias a la rápida actuación de los investigadores y a la colaboración de la entidad financiera.

Según ha informado la Policía Nacional, las diligencias fueron remitidas el pasado 3 de julio a la autoridad judicial competente tras identificar a un hombre vecino de Granollers (Barcelona) como presunto autor de un delito de estafa al actuar como «mula bancaria», es decir, como cooperador necesario para recibir el dinero y facilitar su posterior traslado a otras cuentas controladas por los estafadores.

Los agentes han explicado que este tipo de fraude, conocido como 'smishing', se inicia habitualmente con el envío de un mensaje SMS o un correo electrónico que aparenta proceder de la entidad bancaria de la víctima y que alerta de un supuesto movimiento fraudulento en su cuenta.

Recomendaciones de la Policía

En las estafas de tipo ‘smishing’, desde la Policía Nacional se recomienda seguir una serie de sencillas pautas, que minimizaran en gran medida que un ciudadano pueda ser engañado por los delincuentes.

El patrón siempre se repite en este tipo de estafa. La víctima recibe un sms o un correo electrónico de lo que parece ser su entidad financiera, advirtiéndole de que se ha realizado una posible transferencia fraudulenta desde su cuenta. Los delincuentes se valen de diversas técnicas para hacerse pasar por la entidad financiera, y si la víctima comete el error de pinchar algún enlace incluido en el mensaje, le llevará a un dominio controlado por los criminales, que es igual al entorno web de su entidad financiera y que hará creer al estafado que ha accedido a su perfil de cliente del banco.

En ese momento, los delincuentes obtienen datos con los que el engaño cada vez es más creíble, puesto que ya empiezan a obtener información de la víctima, que está convencida de mantener un chat o llamada con un empleado de su banco. Es habitual que soliciten datos como el pin bancario, número de documento nacional de identidad o número de las tarjetas.

Los criminales, mediante diferentes tecnologías, camuflan los números de teléfono que utilizan, apareciendo en los terminales de las víctimas con las siglas o nombres de sus respectivas entidades financieras. Si la víctima ha pinchado en el enlace facilitado por los criminales, y cree estar en la web de su entidad financiera o manteniendo una conversación con un agente de su banco, una vez que los delincuentes ya manejan sus datos, le hacen ver sus cuentas o movimientos, con lo que el engaño ya es total. El grado de especialización del delincuente con el que mantiene la conversación la víctima, suele ser muy alto, y valiéndose de ingeniería social consigue hacerle creer que efectivamente se trata de un agente bancario.

La finalidad última del engaño es conseguir hacer creer a la víctima que mediante una o varias transferencias a unas supuestas cuentas que los delincuentes indican, el dinero quedará a buen recaudo. En realidad, lo que está haciendo la víctima es transferir el dinero a cuentas abiertas por mulas bancarias, que se quedarán un mínimo porcentaje de ese dinero, y transferirán el resto a otras cuentas controladas por los estafadores, generalmente en el extranjero.

Durante todo este proceso los criminales intentan por todos los medios mantener al teléfono a la víctima, evitando la posibilidad de que compruebe la veracidad de los movimientos bancarios o que consulte con cualquier otra persona. Los delincuentes apelarán a la necesidad de premura y rapidez para efectuar las transferencias, intentando hacer creer a la víctima que si actúa con lentitud puede perder todos sus ahorros.