Imagen de las obras que desmontaron la iglesia zamorana de San Pedro de la Nave y su estado actual
San Pedro de la Nave, la joya visigoda zamorana salvada piedra a piedra de las aguas del río Esla
Su actual estado es fruto de una hazaña técnica sin precedentes, ya que se trasladó entre 1930 y 1932, cuando el embalse de Ricobayo amenazaba con sumergirlo bajo las aguas
San Pedro de la Nave, en la comarca zamorana de Tierra del Pan, es uno de esos lugares donde la historia parece haberse detenido. Su silueta de piedra arenisca, compacta y silenciosa, es hoy un icono del arte visigodo en España, pero su presencia en el paisaje es fruto de una hazaña técnica y patrimonial sin precedentes: el traslado piedra a piedra del templo entre 1930 y 1932, cuando la construcción del embalse de Ricobayo amenazaba con sumergirlo bajo las aguas del Esla.
La operación, dirigida por el arquitecto Alejandro Ferrant Vázquez a iniciativa del historiador Manuel Gómez-Moreno, permitió salvar una de las últimas obras del arte visigodo antes de la invasión musulmana.
San Pedro de la Nave fue construida entre finales del siglo VII y comienzos del VIII, en los años previos al colapso del Reino Visigodo. Su datación, aunque debatida por algunos especialistas, se sitúa mayoritariamente en ese periodo, lo que la convierte en una de las obras más tardías y depuradas de este estilo.
La iglesia se levantó originalmente junto al río Esla, en un enclave rural donde la comunidad visigoda desarrolló una arquitectura religiosa sobria, de muros gruesos y simbolismo directo. Su dedicación a San Pedro refleja la profunda religiosidad del periodo y la consolidación del cristianismo como eje cultural.
Imagen del interior de la iglesia de San Pedro de la Nave, en Zamora
Cuando en la década de 1920 se proyectó el embalse de Ricobayo, el templo quedó condenado a desaparecer bajo el agua. La respuesta fue tan audaz como meticulosa: desmontar la iglesia bloque a bloque, numerar cada silla y reconstruirla en un terreno seguro, en la localidad de El Campillo.
El proceso, ejecutado entre 1930 y 1932, fue uno de los primeros traslados integrales de un monumento en España y un ejemplo pionero de conservación patrimonial. La reconstrucción respetó la orientación litúrgica y la disposición original, preservando la integridad del conjunto.
Los elementos del templo
San Pedro de la Nave combina elementos de planta basilical con la forma de cruz griega, resultado de la evolución del templo desde su traza inicial. La nave central y las laterales se articulan con un transepto que otorga equilibrio y solemnidad al espacio.
Iglesia de San Pedro de la Nave, Zamora
En el exterior, destacan sus muros de sillería arenisca, perfectamente cortada y asentada sin argamasa, además de las ventanas pequeñas que filtran una luz tenue y unas portadas con relieves simbólicos y motivos vegetales, característicos del repertorio visigodo.
En el interior, sus arcos y columnas con capiteles decorados, hacen destacar escenas bíblicas talladas con sorprendente expresividad. Llaman también la atención sus bóvedas de cañón en la cabecera y cubiertas de madera en las naves y un septum que separaba el espacio de los fieles del reservado al clero, reflejo de la liturgia de la época.
Iglesia de San Pedro de la Nave, Zamora
Hoy, San Pedro de la Nave es Bien de Interés Cultural desde 1912 y uno de los templos visigodos mejor conservados de la península. Su presencia en El Campillo no solo recuerda la arquitectura de un mundo desaparecido, sino también el esfuerzo de quienes, hace casi un siglo, se negaron a perder una pieza esencial del patrimonio español.