El alcalde de León, el socialista José Antonio DiezCampillo

El hartazgo de una pedanía de León con el Ayuntamiento socialista de Diez tras años de «abandono inversor»

La Junta Vecinal de Armunia aegura que no recibe «ni una sola inversión territorializada» en las cuentas para este ejercicio mientas que «se concentran casi dos millones de euros en el centro de la ciudad»

La relación entre Armunia y el Ayuntamiento de León, liderado por el socialista José Antonio Diez, suma un nuevo desencuentro. Esta vez, a cuenta del Presupuesto municipal de 2026. La Junta Vecinal ha presentado alegaciones a unas cuentas en las que denuncia que la pedanía, con más de 5.000 habitantes, vuelve a quedarse sin inversiones territorializadas específicas después de «siete años de abandono inversor».

El origen de la nueva protesta está en el anexo de inversiones aprobado inicialmente por el Pleno municipal el pasado mes de julio. Armunia ha revisado las partidas y asegura no encontrar ninguna destinada específicamente a la pedanía. Una ausencia que contrapone con las inversiones previstas para otros puntos de la ciudad y, especialmente, con los cerca de dos millones de euros que, según expone en sus alegaciones, se reservan para el centro histórico de la capital leonesa.

La Junta Vecinal considera que esa diferencia no responde únicamente a las prioridades de un ejercicio presupuestario y habla de un «grave déficit inversor estructural» y sostiene que las cuentas para 2026 vuelven a reflejar un «modelo de ciudad desequilibrado», en el que denuncia una concentración de recursos en determinadas zonas frente a la «marginación presupuestaria de Armunia».

Pero la ausencia de inversiones en la pedanía no es el único motivo de sus alegaciones. Armunia pone también la lupa sobre más de 2,37 millones de euros consignados en partidas genéricas cuyo destino territorial no aparece especificado. La Junta Vecinal cuestiona que no sea posible saber de antemano qué barrios o pedanías se beneficiarán de ese dinero y considera que esa fórmula «impide conocer la distribución real del gasto público» y dificulta el «control democrático de la equidad territorial».

Antigua harinera de Armuniaarmunialeon.com

A esa cantidad se suma otra cifra que Armunia considera insuficiente. Se trata de los 75.000 euros correspondientes a la aportación ordinaria prevista para la Junta Vecinal durante 2026. Desde la pedanía sostienen que ese dinero no basta para atender las necesidades de una población que supera los 5.000 habitantes ni para mantener las infraestructuras, equipamientos y espacios públicos de su propiedad.

Por este motivo, las alegaciones presentadas solicitan la incorporación inmediata de inversiones nominativas para Armunia, la revisión de la financiación municipal de la Junta Vecinal y la creación de un sistema obligatorio de territorialización de inversiones y gastos.

La petición se completa con la publicación de un mapa municipal de inversiones por barrios y pedanías y con la elaboración de una memoria en la que el Ayuntamiento justifique los criterios utilizados para repartir el gasto público. Armunia pretende así que las cuentas permitan conocer no solo cuánto invierte el Consistorio, sino también dónde termina ese dinero.

8 millones de inversiones

Las alegaciones al Presupuesto son el último capítulo de unas reclamaciones que la pedanía ya había llevado meses atrás al Ayuntamiento. La Junta Vecinal, junto a diferentes entidades asociativas y religiosas de Armunia, elaboró en diciembre un Documento Único de Propuestas de Inversión Prioritaria en el que cifró en alrededor de ocho millones de euros las actuaciones que consideraba «indispensables» para «revertir el deterioro urbano y social» de la localidad.

El documento agrupaba las necesidades en diez grandes áreas e incluía, entre otras actuaciones, la renovación de calles, la eliminación de pasos a nivel y mejoras de movilidad, además de la modernización del polideportivo, intervenciones en parques y espacios recreativos y medidas relacionadas con la limpieza, el mantenimiento, la seguridad y los servicios públicos.

Sus promotores advertían entonces de que no se trataba de «peticiones nuevas», sino de «necesidades históricas sistemática y reiteradamente ignoradas».