Fachada principal de Catedral de San Antolín en Palencia

Fachada principal de Catedral de San Antolín en PalenciaGetty Images / iStockphoto

Palencia, la ciudad desconocida que sostiene el gótico de un carácter sobrio en Castilla y León

La Catedral de San Antolín es uno de los templos más infravalorados del país en este estilo, pese a su monumentalidad y su riqueza histórica

Palencia es una de las provincias donde el gótico castellano alcanzó una madurez silenciosa, profunda, sin alardes, pero con una fuerza arquitectónica que sorprende a quien se detiene a mirar.

No es un gótico de grandes multitudes ni de catedrales convertidas en iconos turísticos; es un gótico introspectivo, nacido entre campos de cereal, villas medievales y una capital que custodia una de las catedrales más singulares de España.

La catedral de San Antolín es el corazón del gótico palentino. Su sobrenombre, 'La Bella Desconocida', no es un recurso literario, sino una constatación institucional que la Diputación y el Ayuntamiento de Palencia subrayan como uno de los templos más infravalorados del país, pese a su monumentalidad y su riqueza histórica.

Construida entre los siglos XIV y XVI, la catedral es un manual completo del gótico tardío castellano con una verticalidad contenida, más sobria que en Burgos o León, pero igualmente ambiciosa. Además cuenta con una girola amplia, que permite una circulación fluida y una iluminación envolvente y capillas funerarias donde la nobleza palentina dejó su huella en piedra. Su cripta, visigoda del siglo VII, es un elemento único que convierte el templo en un puente entre mundos.

Capilla de las Confesiones en la Catedral de San Antolín en Palencia con vidrieras góticas

Capilla de las Confesiones en la Catedral de San Antolín en Palencia con vidrieras góticasGetty Images

La Junta de Castilla y León, desde su consejería de Turismo, destaca que la catedral es «uno de los conjuntos góticos más completos de la región», especialmente por la continuidad estilística entre naves, girola y transepto.

Pero el gótico palentino no se limita a la capital. En los pueblos, a veces diminutos, aparecen templos que parecen desproporcionados para su tamaño. Es una característica histórica, Palencia fue tierra de señoríos poderosos, monasterios influyentes y rutas comerciales que favorecieron la construcción de iglesias de gran porte.

Un gran ejemplo es Támara de Campos con la iglesia de San Hipólito el Real, que es uno de los mejores ejemplos de gótico rural monumental. Con su torre imponente y su cabecera elevada, parece una catedral escondida entre trigales, sin duda una obra maestra del gótico palentino.

En Amusco, la iglesia de San Pedro destaca por su cabecera gótica luminosa, con ventanales que filtran la luz de la Tierra de Campos. Su interior combina gótico y renacimiento, pero la estructura principal mantiene la verticalidad y la austeridad castellana.

También en Husillos y Villalcázar de Sirga se puede disfrutar de un gótico con vocación jacobea.

En Husillos, la iglesia de Santa María conserva restos góticos integrados en un templo de múltiples etapas históricas y en Villalcázar de Sirga, la iglesia de Santa María la Blanca es un hito del Camino de Santiago. Su portada gótica, con esculturas de reyes y vírgenes, es uno de los conjuntos más estudiados por la Junta de Castilla y León.

A diferencia de otras provincias donde el gótico se asocia a grandes ciudades, en Palencia el estilo se vuelve rural y funcional. Las iglesias eran centros de reunión, símbolos de prestigio y espacios de protección. La austeridad castellana se traduce en muros gruesos, contrafuertes poderosos, decoración contenida y una espiritualidad que se expresa más en la estructura que en el ornamento.

La Junta de Castilla y León y la Diputación de Palencia han impulsado en los últimos años programas de restauración que han devuelto luz a vidrieras, cubiertas y portadas. La Catedral de Palencia, en particular, ha sido objeto de intervenciones que buscan consolidar su estructura y poner en valor su cripta visigoda y su museo catedralicio.

El gótico palentino sigue siendo un tesoro discreto. No compite con la fama de Burgos ni con la pureza de León. Prefiere permanecer fiel a su carácter sobrio, profundo, castellano.

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