El caudal de agua, lodo y piedras desbordó completamente una reguera que atraviesa el pueblo. «El arroyo era bajado a la reguera. Nosotros somos de ese pueblo y toda la vida vivimos aquí. En esta reguera nunca... hombre, en la otra de allí sí vimos bajar tormentas, pero en esta... como esto, esto nunca ha habido», relataron otros vecinos a Ical.