La reflexión pone el foco en la paulatina pérdida de servicios en la España vaciada
El contundente aviso de un zamorano a quienes van al pueblo en verano: «Luego nos quejamos de que se muere»
El joven zamorano advierte de que la supervivencia del pequeño comercio depende del gasto que se realiza durante las fiestas patronales
El debate sobre la sostenibilidad económica del medio rural y la despoblación ha vuelto a cobrar fuerza en las redes sociales a raíz de la reflexión de un joven de Tábara (Zamora). A través de su cuenta de Instagram (@pacasss_), Pablo ha compartido un vídeo en el que critica el comportamiento de los veraneantes durante las fiestas estivales y pide un apoyo real a los comercios y bares que permanecen abiertos durante todo el año.
En su intervención, el usuario reconoce que la llegada de visitantes en agosto llena las calles de ambiente y público infantil, pero denuncia prácticas habituales que perjudican a la economía local. Según explica, muchos veraneantes prefieren adquirir las bebidas para las peñas en grandes superficies fuera del municipio, realizar compras por internet para ahorrar costes reducidos o recurrir al botellón en lugar de consumir en las terrazas locales.
El joven incide en la contradicción que supone lamentar el cierre de negocios locales mientras se evitan las compras en el municipio. «Luego, cuando un comercio cierra o un bar baja la persiana, nos quejamos de que el pueblo se está muriendo», señala en el vídeo.
Asimismo, subraya que la vinculación con el municipio exige compromiso económico: «Querer a tu pueblo no significa llevar el pañuelo de las fiestas, significa dejar el dinero en él cuando puedes hacerlo. Ese dinero ayuda a que el año que viene puedas seguir tomando una cerveza en el bar».
El impacto del gasto estival
La reflexión pone el foco en la paulatina pérdida de servicios en la España vaciada, advirtiendo de que la desaparición del tejido comercial se produce de forma gradual cada vez que se prescinde del pequeño comercio.
El testimonio concluye recordando que la viabilidad de los bares, tiendas y actividades festivas depende de la facturación que se genera durante los meses de mayor afluencia para sostener la actividad durante el resto del ejercicio.