Un grupo de pensionistas dialogan en el parque

El negro futuro laboral de Castilla y León en la década de los 2030: menos población activa y más jubilados

Tras alcanzar este año 2026 su máximo, con 1.470.096 personas de entre 16 y 64 años, la autonomía iniciará una pérdida progresiva de población potencialmente activa, según Adecco, que llama a crear condiciones para que las personas puedan, quieran y sean capaces de permanecer activas durante más tiempo

Si nada cambia, Castilla y León afrontará un negro futuro laboral en la década de los años 30 de este siglo. La Comunidad perderá 121.302 personas en edad laboral, mientras que la población mayor de 64 años aumentará en 106.945 personas, entre 2030 y 2040, como se refleja en el análisis Inclusión y Empleo ante el reto demográfico, realizado por el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo de la Fundación Adecco, con datos sobre proyecciones del INE.

El informe pone cifras a una transformación que en las próximas décadas estrechará la base de personas disponibles para trabajar, mientras aumentará con fuerza el número de personas mayores de 64 años. Una situación que según apuntan desde Adecco en un comunicado difundido por Ical, exige «activar todas las palancas disponibles para amortiguar la escasez de profesionales, cubrir vacantes y garantizar, en el largo plazo, un futuro económico y social sostenible para Castilla y León».

El estudio concluye que la inclusión será una de las respuestas esenciales ante esta situación. «Castilla y León necesita movilizar el talento de los profesionales sénior, de las personas con discapacidad y de otros segmentos de la población que hoy afrontan discriminación o barreras para participar en el empleo. Ampliar la base laboral disponible requiere eliminar obstáculos, reforzar la empleabilidad y generar oportunidades reales para que todo ese talento pueda aportar su capacidad, experiencia y potencial», resumen.

La población entre 16 y 64 años en Castilla y León ya ha alcanzado su valor máximo en 2026, con 1.470.096 personas. En 2030 se contabilizarán 1.447.498 y en 2040, 1.326.196; es decir, se producirá un descenso del 8,4 % (121.302 personas). En paralelo, la población mayor de 64 años pasará de 717.162 personas en 2030 a 824.108 en 2040, un crecimiento del 14,9 % (106.945 personas).

La reducción del 8,4 % de la población en edad laboral entre 2030 y 2040 estrechará la base demográfica sobre la que se sostienen el empleo, la actividad económica y el sistema de protección social. Incluso al margen de la prolongación de la vida laboral o de posibles cambios en la edad efectiva de jubilación, esta caída coincidirá con un fuerte aumento de la población mayor de 64 años, intensificando las dificultades para encontrar profesionales y cubrir vacantes, al tiempo que elevará la presión sobre la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones.

El reto, por tanto, exige «incorporar nuevos profesionales y, al mismo tiempo, aprovechar el talento ya existente, facilitar la permanencia de quienes desean seguir trabajando y elevar la participación de las personas que hoy permanecen fuera o en los márgenes del mercado laboral».

Jubilación de generaciones numerosas

La reducción de la población en edad laboral en las próximas décadas se explica, en gran medida, por el paulatino tránsito hacia la edad de jubilación de las generaciones numerosas nacidas desde la segunda mitad de los años sesenta y durante los setenta (baby boomers y parte de la generación X).

En Castilla y León, el peso del tramo de 50–64 años aumentará hasta alcanzar el 39,5 % de la población en edad laboral a comienzos de la década de 2030. A partir de entonces descenderá de forma gradual, hasta el 37,9 % en 2040, debido al tránsito de las generaciones más numerosas hacia la edad de jubilación. Pese a ello, el talento sénior mantendrá un peso estructural y seguirá representando cerca de cuatro de cada diez personas potencialmente activas. Así, incluso en 2040, casi cuatro de cada diez personas potencialmente activas tendrán entre 50 y 64 años.

Los autores del informe consideran que «prescindir de la experiencia sénior supondría un contrasentido demográfico y económico». En un contexto de menor disponibilidad de talento, retener a los profesionales de mayor edad (numéricamente más numerosos que la fuerza laboral joven) y facilitar su reincorporación será «fundamental» para cubrir necesidades de contratación, evitar la pérdida de conocimiento y sostener la actividad de las empresas.

El director general de la Fundación Adecco y de sostenibilidad de The Adecco Group, Francisco Mesonero, subraya que «el desafío demográfico exige cambiar la forma en que entendemos y movilizamos el talento». «Es necesario invertir en empleabilidad, orientación, formación, accesibilidad y acompañamiento, pero también eliminar los prejuicios y barreras que aún limitan el acceso al trabajo. Asimismo, es fundamental retener y actualizar el talento sénior, reducir el desajuste entre las competencias disponibles y las que demandan las empresas, mejorar la productividad mediante la digitalización y la inteligencia artificial, y articular una migración ordenada y conectada con las necesidades reales del mercado laboral», argumenta.

«El edadismo es un obstáculo que Castilla y León debe superar. Durante demasiado tiempo se ha asociado la edad a una menor capacidad de aprendizaje, adaptación o productividad, cuando los profesionales sénior aportan experiencia, conocimiento, compromiso y una visión estratégica imprescindibles para las organizaciones», señala antes de apuntar que «urge derribar prejuicios, impulsar su actualización profesional y facilitar que quienes quieran y puedan seguir trabajando encuentren oportunidades reales para hacerlo».

Además, el estudio recalca que la prolongación de la vida laboral no puede descansar únicamente en elevar la edad legal de jubilación. Requiere crear condiciones para que las personas puedan, quieran y sean capaces de permanecer activas durante más tiempo: formación continua, actualización digital, prevención de riesgos, adaptación de puestos, flexibilidad horaria y transiciones graduales hacia la jubilación.