El ministro de Transportes, Óscar Puente, visita unas obras, en una imagen de archivo
Puente trata de llevarse el mérito de un tramo de autovía impulsado por Ábalos y le montan una manifestación
Vecinos de la zona aprovecharán la visita del ministro para «hacer llegar a los responsables políticos» el «descontento» que existe ante una infraestructura «que acumula años de retraso y que se va a abrir de forma parcial»
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, pretende llevarse, este lunes, el mérito de un tramo de autovía en Valladolid que fue impulsado por uno de sus predecesores en el cargo, el hoy defenestrado José Luis Ábalos. Sin embargo, el miembro del Ejecutivo de Pedro Sánchez, envuelto estos días en su enésima polémica –en este caso, por sus críticas al Rey–, será recibido entre los reproches de algunos de los vecinos de la zona.
El dirigente vallisoletano inaugurará la puesta en marcha de un tramo de 31 kilómetros de la Autovía del Duero, la A-11, que conectará por carretera las localidades de Tudela de Duero y Valbuena de Duero, en el punto kilométrico 164,5, después de más de seis años de obras, en lo que desde el Gobierno de Sánchez defienden como un «hito».
Desde Transportes sostienen que esta nueva opción de trayecto ofrecerá una solución de doble carril por sentido más rápida y segura con respecto a la N-122. Sin embargo, aun falta por desarrollar buena parte del tramo entre Olivares y Quintanilla de Arriba, al estar pendiente de concluir la obra del viaducto sobre el río Duero.
Esto obliga a los conductores a llevar a cabo un desvío provisional por carreteras autonómicas y comarcales tanto en el acceso a la nueva autovía en torno a Tudela de Duero, como para conectar el tráfico desde Valbuena de Duero a Peñafiel, donde se deberá volver a la N-122, tras unos 16 kilómetros de recorrido.
Uno de los enlaces del nuevo tramo de la autovía A-11 en la provincia de Valladolid.
El acuerdo alcanzado entre Transportes, la Junta de Castilla y León y la Diputación de Valladolid, que son las titulares de las vías que soportarán el desvío, limita este nuevo tramo y sus desvíos provisionales al tráfico de turismos y vehículos ligeros, por lo que los camiones y otros vehículos pesados deberán circular por el trazado convencional de la N-122.
En este contexto, la plataforma A-11 Pasos viene reclamando desde hace más de una década la construcción de la autovía del Duero entre Valladolid y Soria, por lo que ahora va a aprovechar la visita del ministro a la zona para convocar una protesta con la que «hacer llegar a los responsables políticos» el «descontento» que existe en la población por una infraestructura «que acumula años de retraso y que se va a abrir de forma parcial».
Pitos y caceroladas
Y es que, para la asociación, con esta apertura se trasladará el actual «problema» en la N-122 a carreteras provinciales, «no preparadas para soportar el intensísimo tráfico que les espera» y que se produce por la imposibilidad de abrir aún los 34 kilómetros de los dos tramos hasta la finalización del viaducto del Duero. La organización anima a toda la población de Peñafiel y comarca a acudir el 24 de agosto, a las 10 horas, con pitos y caceroladas a la rotonda de San Bernardo, para demostrar su enfado.
El contrato del tramo Tudela de Duero-Olivares, se formalizó en noviembre de 2019, durante la etapa de Ábalos como ministro, con un presupuesto inicial de casi 79 millones de euros, que, después de una modificación aprobada en 2023, se amplió a 90,9 millones, con impuestos incluidos. El plazo de ejecución, que se firmó con 36 meses, casi se duplicó con las modificaciones hasta los 65 meses y ya han transcurrido casi siete años desde su formalización, lo que ha enervado a los vecinos.
A su vez, el tramo Olivares-Quintanilla de Arriba se adjudicó en agosto de 2020, con un presupuesto de ejecución de 97,99 millones de euros y un plazo de 36 meses, que por el momento se ha duplicado hasta los casi seis años que han transcurrido desde la formalización del contrato. Durante este tiempo, eso sí, se han producido imprevistos como la pandemia de coronavirus o la invasión rusa a Ucrania que han demorado los trabajos.