El cura apartado por la Diócesis de Zamora por presuntos abusos a menores, en una edición del campamento que dirigía
El cura apartado por la Diócesis de Zamora por presuntos tocamientos a menores dirigía un campamento infantil
El párroco mantenía una intensa actividad en la provincia, habiendo dado misa en numerosos pueblos, donde era muy querido
El párroco apartado por la Diócesis de Zamora por presuntos tocamientos a menores de edad era el director de un campamento infantil que se celebraba todos los años en la comarca de Sanabria.
Precisamente, habría sido en una de esas ediciones, la del 2023, cuando F. L. M. habría abusado de dos adolescentes que en esos momentos tenían 16 y 17 años y que son quienes han denunciado ante el Obispado los hechos, según ha avanzado La Opinión. Se trata del campamento de orientación cristiana Como Enanos, que llevaba celebrándose desde 1986. Como ha comprobado El Debate, en su página web apuntan a que «este año, debido a problemas logísticos, no podremos hacer el Campamento de verano. Disculpad las molestias».
Reportajes en prensa
En sus redes puede verse al cura, nacido en Toro, Zamora, en 1981, aunque criado en Bilbao, en numerosas instantáneas rodeado de menores. Nada hacía presagiar entonces que este religioso, protagonista de varios reportajes en prensa por su intensa actividad, podría ser sospechoso de delito alguno. De hecho, hasta septiembre de 2023, F. L. M. había sido arcipreste de Aliste durante 15 años, dando misa en más de una veintena de localidades, donde era muy querido.
Desde entonces y hasta este abril, había sido el párroco de Fuentesaúco, en unas fechas, según la citada información, que coinciden con cuando la Diócesis remitió las denuncias a la Fiscalía de Zamora.
Este jueves trascendía que el Obispado había puesto en marcha una investigación por supuesto abuso sexual. Fue el propio obispo, Fernando Valera, quien comenzó la investigación previa canónica en la que se recogieron los distintos testimonios.
«Una vez concluida esta fase, el expediente fue remitido al Dicasterio para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede, organismo competente en esta materia, que ha examinado las actuaciones realizadas y ha determinado la apertura del correspondiente procedimiento canónico para esclarecer los hechos y depurar, en su caso, las responsabilidades que pudieran derivarse», apuntaban desde la Diócesis, en un escrito recogido por Ical.
«Plena disposición» a colaborar
Además, el Obispado, tras que mantiene su «plena disposición a colaborar» con las autoridades civiles competentes «en todo lo que pueda ser requerido», decidió el cese temporal del sacerdote en sus oficios, la suspensión temporal del ejercicio público de su ministerio y la prohibición de participar en cualquier actividad en la que estén implicados menores de edad.
«En todo caso, estas medidas tienen carácter preventivo y no prejuzgan el resultado de los procedimientos en curso», puntualizaban desde la Diócesis, que manifestaba, asimismo, «su compromiso firme con la protección de los menores y de las personas vulnerables, con el esclarecimiento de cualquier situación de esta naturaleza en colaboración con las autoridades civiles y eclesiásticas competentes».
El Obispado, por último, enfatizaba «su disposición a la escucha, acogida y acompañamiento de las personas implicadas, a la vez que solicita prudencia mientras se desarrollan los procedimientos correspondientes», con todas las garantías para la parte denunciante y con el debido respeto a la presunción de inocencia del acusado.