Un momento del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial, por el asesinato a cuchilladas de un hombre en octubre de 2024 en Aranda de Duero (Burgos), suegro del acusado, para el que el Ministerio Fiscal pide casi 30 años de prisiónSanti Otero | EFE

El acusado de matar a su suegro a puñaladas en Aranda (Burgos) dice que no recuerda «nada» del día del crimen

La Fiscalía de Burgos ha solicitado una pena de 32 años y 3 meses de cárcel para el acusado

La Fiscalía de Burgos ha solicitado una pena de 32 años y 3 meses de cárcel para el hombre acusado de apuñalar hasta la muerte a su suegro de 75 años en octubre de 2024, en el municipio burgalés de Aranda de Duero, durante la primera jornada del juicio con jurado popular celebrado este martes en Burgos.

En concreto, pide 21 años de cárcel por asesinato con alevosía y el agravante de parentesco; mientras el resto de la pena corresponde a los delitos de robo con violencia, allanamiento de morada, maltrato, y siete años por atentado contra agente de la autoridad y lesiones, en este caso derivados de su huida y posterior detención en Carabias (Segovia).

Por su parte, la defensa ha argumentado que el supuesto autor de los hechos sufrió una psicosis agudizada por el consumo prolongado de cocaína desde hace 20 años y ha señalado que su defendido ya sufrió un brote psicótico similar en julio de 2024, por el que terminó ingresado varios días en la unidad de psiquiatría del Hospital Universitario de Burgos, según recoge EFE.

Un momento del juicio que se sigue en la Audiencia Provincial, por el asesinato a cuchilladas de un hombre en octubre de 2024 en Aranda de Duero (Burgos), suegro del acusado, para el que el Ministerio Fiscal pide casi 30 años de prisiónSanti Otero | EFE

El acusado ha asegurado que no recuerda los hechos ocurridos que dieron con la muerte del padre de su esposa. Durante el interrogatorio de la Fiscalía, a cuya mayoría de preguntas ha respondido que no recuerda «nada», el procesado ha señalado que consumía cocaína desde hace más de 20 años y que su mujer se enteró de ello en 2024.

El acusado solo ha apuntado que continuaba consumiendo droga y ha sostenido que durante años intentó, a través de su familia, acudir a centros de rehabilitación como Proyecto Hombre o Cáritas. Sin embargo, sobre la jornada en la que sucedieron los hechos, ha insistido en que no recuerda nada.

Sí ha admitido recordar el impacto de una pistola táser y determinados hechos puntuales, así como haberse tragado la droga cuando la policía se disponía a detener y cuando fue trasladado al hospital. Ha explicado además que recuperó la memoria al enviar una carta a su exmujer desde prisión, pese a tener una orden de alejamiento, en la que pidió disculpas basándose en «lo que decían los periódicos» y cuyos recortes conserva con una copia de la misiva.

En relación con los motivos del crimen, el acusado ha respondido a la Fiscalía que nunca se ha considerado una persona celosa y que siempre dio libertad a su esposa. Frente a estas manifestaciones, el acusador público ha insistido en la existencia de audios y vídeos grabados por el procesado de las relaciones sexuales con su mujer.

Por su parte, y según Europa Press, la defensa ha tratado de justificar que muchas de las preguntas formuladas no se corresponden con el periodo del que ha hablado el acusado, precisando que de lo que no se acuerda es del periodo comprendido entre «un día antes hasta la detención». La representación legal ha añadido que la vida del investigado era normal hasta que comenzó a descontrolarse tras gastar 4.000 euros en cien gramos de cocaína, desencadenándose los hechos por ese consumo excesivo el 3 de octubre.

12 puñaladas

Sin embargo, tanto la Fiscalía como la acusación particular han rechazado que padeciera ningún tipo de brote psicótico y han coincidido en asegurar que el acusado actuó de forma «calculadora» el 3 de octubre de 2024, cuando asestó seis puñaladas a su suegro hasta que se partió el filo de un cuchillo, cogió otro y le remató con otras seis puñaladas en el suelo, donde estaba tendido boca abajo.

El Ministerio fiscal sostiene que el acusado dejó restos de su ADN en el cuchillo que dejó clavado en la espalda de la víctima y en su escrito explica que estos hechos se enmarcan en un contexto previo de conflictividad familiar, relacionado con los problemas de drogodependencia del acusado y la ruptura de la convivencia con su pareja.

Embistió a la Policía

Tras el crimen, según la versión de la Fiscalía, el acusado abandonó Aranda de Duero en un vehículo al que tuvo acceso en la empresa en la que trabajaba y huyó de la zona. La Policía Nacional desplegó un dispositivo de búsqueda que culminó al día siguiente con su localización y detención en la localidad segoviana de Carabias.

Durante el arresto, la acusación sostiene que opuso una fuerte resistencia y que llegó a embestir a un vehículo policial, hechos de los que derivan los cargos adicionales de atentado y lesiones a agentes. La vista oral, que está previsto que continúe hasta el viernes, entra mañana en la fase de declaración de testigos y perito.