La consejera de la Junta de Castilla y León, la 'popular' María Pardo, posa para El DebateDaniel Martín

Entrevista | Consejera de Educación de Castilla y León

María Pardo: «Hay que poner fin a un modelo educativo que ha fracasado»

La consejera carga contra el Gobierno de Sánchez por «maltratar» a Castilla y León infrafinanciándola y por aprobar una ley «a espaldas de la comunidad educativa» que habría derivado en los malos resultados nacionales de PISA

María Pardo (Simancas, , Valladolid, 1971) es la consejera de Educación de la Junta de Castilla y León desde finales del pasado mes de junio, cuando tomó forma el nuevo Ejecutivo autonómico de coalición entre PP y Vox que lidera Alfonso Fernández Mañueco. Licenciada en Derecho por la Universidad de Valladolid en 1994 y posteriormente doctorada en Derecho y Economía Públicos con sobresaliente cum laude y premio extraordinario de doctorado, su labor de gestión en el Gobierno autonómico se remonta a 2019, cuando cogió las riendas de la Dirección General de Vivienda, Arquitectura y Urbanismo, posteriormente ampliada a Ordenación del Territorio.

Ahora tiene en sus manos la joya de la corona del Estado del Bienestar castellano y leonés: un sistema educativo que, a tenor de los últimos datos del Informe PISA, es excelente, si bien ha retrocedido respecto a otros años, a su juicio, por la norma del ramo aprobada por el Gobierno de Pedro Sánchez, la LOMLOE. En una entrevista concedida a El Debate este lunes en su despacho de la Consejería –en el Monasterio de Nuestra Señora de Prado de Valladolid–, Pardo desgrana las claves de un modelo de éxito y los aspectos a reforzar para los próximos años.

–Lleva en el cargo apenas tres meses, tras siete años de su predecesora, Rocío Lucas. ¿Qué Consejería se ha encontrado?

–Una Consejería muy consolidada. Bajo la responsabilidad y el trabajo de una persona que ha demostrado mucho conocimiento y que ha contribuido a que Castilla y León siga entre las mejores en Educación. Y también con un grupo de funcionarios que conocen muy bien lo que es la materia educativa. Me he encontrado trabajo muy bien hecho y muchos retos por delante.

–Nada más aterrizar en el Gobierno autonómico se ha tenido que encontrar con un resultado del informe PISA que, aunque sigue siendo excelente en el caso de Castilla y León, por encima de la media de la OCDE, ha hecho que la Comunidad se vea superada por Madrid. ¿Qué medidas va a implementar para revertir esta situación?

–Castilla y León, una vez más, sigue en la excelencia educativa, entre las tres mejores. La diferencia con la Comunidad de Madrid en alguna de las materias evaluadas es mínima. Podemos decir que seguimos en ese lugar tan importante que sigue mostrando cómo la excelencia educativa es una realidad en Castilla y León y seguimos entre los mejores a nivel internacional y de la propia OCDE y la Unión Europea.

Hay que poner fin a un sistema buenista, en el que a los alumnos no se les refuerza el conocimiento

Pero, evidentemente, la sensación sí es agridulce, porque no es solamente Castilla y León, sino todas las comunidades autónomas. España baja de forma estrepitosa y más que otros países de nuestro entorno. Y eso lo que nos hace es tener que reflexionar. Lo que nosotros sabemos es que hay que poner fin a un modelo educativo que ha fracasado, que es el que se ha examinado en estos cuatro años, que es el modelo de una ley, la 'ley Celaá', la ley socialista, la ley del Gobierno de Pedro Sánchez, como queramos llamarlo, que se ha basado en unos pilares que verdaderamente han fracasado: la ausencia de esfuerzo, el permitir que los alumnos puedan superar asignaturas sin demostrar conocimientos... es decir, relativizar el conocimiento y trivializar con la educación.

Esa realidad es la que tiene un suspenso mayúsculo, una sentencia condenatoria clara, y, desde luego, ese es el primer pilar que hay que trabajar. Si no trabajamos ahí, si eso no se va a modificar, lo que hagamos las comunidades autónomas seguirán siendo parches a una realidad grave. Nosotros, desde luego, ahora mismo, en estos meses, estamos ya analizando qué podemos mejorar y, de hecho, en breve hablaremos de algunas medidas nuevas y reforzar donde siempre hemos estado como líderes, que entendemos que es lo más importante, la lectura y la escritura.

Fernández Mañueco y María Pardo visitan un colegio de Segovia, este miércolesNacho Valverde / Ical

La comprensión lectora es imprescindible, esto lo puede ratificar cualquier docente, porque sin comprensión lectora no se puede conocer, no se puede adquirir ningún otro conocimiento. Por tanto, ahí, desde luego, las medidas van a ir por esa vía. Habrá más, pero aún es un poco pronto para anunciarlas, porque el informe PISA de esta semana pasada contiene muchos datos y en breve hablaremos de cada uno de esos ámbitos. Uno de ellos es el alumnado, pero también vamos a trabajar en el profesorado, y en las familias, que son los tres pilares que forman la comunidad educativa.

Uno de los datos relevantes de PISA, y que nos ha sorprendido, es que los alumnos fuera del aula tienen un rendimiento peor cuanto más uso hacen de las pantallas, probablemente de los teléfonos móviles. Sin embargo, nosotros, en Castilla y León, es una materia que llevamos trabajando ya mucho y dentro del aula la situación es diferente. Por tanto, hay que trabajar con las familias para que sepan que ahí tienen un campo importante en el que ser corresponsables, junto con los propios centros educativos y los docentes.

–El sistema educativo de Castilla y León lleva desde siempre en la élite de PISA. ¿Cuáles son los puntales que sostienen esta realidad?

–Lo que siempre ha defendido el Partido Popular, que es reforzar el esfuerzo, siempre. Intentar reforzar el conocimiento, materializarlo con la educación y reforzar a nuestros docentes para que se conviertan en la pieza esencial del sistema educativo. Porque nosotros invertimos en formación docente. Somos la comunidad autónoma donde los profesores hacen más horas de formación. Eso para nosotros es imprescindible porque entendemos que no basta con acceder a una carrera, sino que hay que mantener un nivel profesional elevado y eso es una de las razones que nos ha ayudado a estar donde estamos. Saber claramente qué es lo que tienen que hacer nuestros alumnos, reforzarles en esos saberes.

No queremos seguir aplicando una ley que ha llevado a estos niveles tan sumamente bajos a nuestro alumnado

Tenemos asignaturas de refuerzo, reforzamos los conocimientos esenciales en las edades más importantes de nuestros alumnos porque sabemos dónde está el momento en el que el alumnado tiene más dificultades de aprendizaje. Llevamos años haciéndolo y una de las medidas también va a ser reforzar precisamente 6º de Primaria. Yo creo que todo eso es lo que nos ha guiado y también, en tercer lugar, saber que la educación no solamente acaba en la escuela, sino que es precisamente la continuación de lo que ocurre en las familias. Procuramos que los alumnos adquieran conocimientos, pero no somos los únicos que tenemos que educar. Sabemos quién es la familia y reforzamos a las familias para que continúen con esa tarea que los profesores no pueden, lógicamente, realizar solos. Eso es lo que hemos venido haciendo, eso es lo que se ha venido haciendo otros años, eso es lo que ha hecho mi predecesora y, como solemos decir, lo que está funcionando no lo vamos a cambiar.

Pero, por mucho que sigamos por esa línea, como no cambiamos el modelo educativo de raíz, seguiremos enseñando a nuestros alumnos la pobreza a la que nos ha llevado un modelo educativo que está claramente fracasado.

– ¿Ve imprescindible una nueva ley de educación a nivel nacional?

–El resultado PISA es ahora, es en 2025, pero es una evaluación que mira tres años atrás. Es la primera evaluación de la LOMLOE, de la legislación que decidió aprobar Pedro Sánchez, su ministra, de espaldas a la comunidad educativa. No es una crítica, es una realidad objetiva que viene de lo que ha resultado. Por eso es muy común, cuando se dice que hay que aprobar otra ley educativa, que la gente vuelva a decir «otra vez una ley educativa». A lo mejor la raíz está en que esa legislación que se aprobó se hizo de espaldas a la comunidad educativa, porque aquí no se trata de aprobar una norma que salga del Ministerio, sino que probablemente habrá que poner en común a aquellos que saben de educación para hacer la mejor educación del mundo. Si en estas semanas uno lee lo que están diciendo los principales analistas en materia educativa, todos coinciden en lo mismo, todos. Hay que poner fin a un sistema buenista, en el que a los alumnos no se les refuerza el conocimiento, solamente las competencias, a unos alumnos a los que no se les premia por el esfuerzo, que no existe, y a los que se les permite continuar sus estudios sin haber demostrado una capacidad determinada.

El PSOE tiene que estar dispuesto a escuchar la realidad, hay mucho trabajo por hacer y verdaderamente hay que ponerse a trabajar ya

Lo que siempre decimos: capacidad, mérito, en fin, lo que parece que es de más sentido común. El PSOE tiene que estar dispuesto a escuchar la realidad. Hay mucho trabajo por hacer y verdaderamente hay que ponerse a trabajar ya. En la próxima Conferencia Sectorial, pondré nuestra voluntad al servicio del Ministerio, en este caso de la ministra –Milagros Tolón–, para que, por favor, cuanto antes, empiece a liderar un cambio educativo junto con las comunidades autónomas. Cosa que no ha pasado hasta ahora, porque ahora se mira a las comunidades autónomas, pero es que nosotras somos las ejecutoras de una política educativa de un tercero y eso no hay que olvidarlo. No queremos seguir aplicando una ley que ha llevado a estos niveles tan sumamente bajos a nuestro alumnado. Queremos un alumnado excelente, pero también excelente porque efectivamente ha adquirido las competencias que merece.

María Pardo, consejera de Educación de la Junta de Castilla y LeónDaniel Martín

–¿Ve justo que con una ley educativa para todos, sin embargo no haya una EBAU única? ¿Cree que la veremos algún día?

–Bueno, dependerá de quién gane las elecciones. Lo digo porque el presidente –del PP, Alberto Núñez– Feijóo ya se ha comprometido con ello y los consejeros de las comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular ya firmaron una declaración para que esto sea posible. Por tanto, será un problema de los muchos que seremos capaces de resolver, porque ya hay por lo menos un líder que lo ha puesto encima de la mesa. No dependerá más de lo que ocurra con las elecciones, porque el presidente Feijóo, si se ha caracterizado por algo en todos los años de gobierno que ha tenido como presidente de la Xunta de Galicia ha sido en cumplir sus promesas.

–Además del propio modelo, hay factores socioculturales externos que influyen en que los resultados educativos varíen. ¿Cómo cree que han podido influir aspectos como la creciente inmigración o el aumento del uso de dispositivos tecnológicos que la propia OCDE ve como determinante en la caída generalizada de los resultados?

–En cuanto a las personas que se incorporan, normalmente de forma tardía al sistema educativo, nosotros ya venimos trabajando desde hace mucho tiempo con esos alumnos que muchas veces encuentran una dificultad en el idioma. Pero Castilla y León, desde luego, si ha demostrado algo a lo largo de estos años, es que es una comunidad de acogida. Y aquí, al igual que en otros territorios cercanos, el que viene siempre es bienvenido. Y también los servicios públicos se prestan para esas personas que deciden implantarse en Castilla y León. Y tanto es así que, a pesar de las dificultades que tienen quienes vienen aquí por primera vez, los resultados han sido de éxito. Por tanto, bien lo debemos estar haciendo cuando eso no ha sido un indicativo que nos haya llevado a malos resultados.

El presidente de la Junta de Castilla y León y la consejera de Educación inauguran el curso 2026-2027 de las enseñanzas no universitarias, este miércolesNacho Valverde / Ical

Respecto al uso de las pantallas, que es verdad que ahora es un tema que está encima de la mesa y es importante que ese debate se abra, creo que abre una reflexión más a largo plazo. ¿Por qué? Bueno, pues porque evidentemente ningún gobernante público puede gobernar de espaldas al futuro. Y ya tenemos dos realidades que están con nosotros. Una son las pantallas, los dispositivos digitales en sentido amplio, los teléfonos móviles, con lo que hay detrás de ellos, y, por otro lado, la inteligencia artificial.

Los dos tienen que ser tratados de tal manera que seamos capaces de educar, porque si no educamos en su uso, probablemente lo que haremos es que los alumnos se conviertan en adultos y no sean capaces de utilizar una herramienta en propio beneficio, sino en propio perjuicio. Por tanto nosotros eso ya llevamos tiempo trabajándolo y de hecho lo que nos dice también PISA es que en Castilla y León el uso que se hace de las pantallas no está repercutiendo en los resultados de los alumnos. ¿Por qué? Pues porque hace tiempo que ya hemos dado herramientas a nuestros profesores para que sean capaces de enseñar a los alumnos cómo tienen que utilizar esas herramientas.

Ahora lo que además también vamos a procurar es que el uso de la inteligencia artificial esté al servicio del docente, de los alumnos, y no al revés. Es otra derivada clara de lo que nos ha enseñado PISA. Nosotros trabajamos con la vista puesta en países donde todo esto que tiene que ver con el uso de las pantallas y de la propia inteligencia artificial no está mermando los resultados académicos de los alumnos sino que efectivamente los está corroborando. Queremos ir por ahí porque queremos estar en esos niveles y sobre todo porque hemos visto que lo que hemos hecho en Castilla y León, que es implantar una educación adaptada al siglo XXI, nos está dando buenos resultados.

–¿Cómo se está preparando específicamente Castilla y León para la influencia de esta nueva revolución tecnológica en la vida académica?

–Ya muy poca gente no utiliza la inteligencia artificial de alguna manera como fuente de conocimiento. El problema probablemente está en la inteligencia artificial generativa, que piensa sola y que efectivamente puede llegar un momento en el que quiera sustituir al conocimiento ordinario. Ahí es donde nosotros tenemos que ser capaces de delimitar qué es lo que no puede hacer la inteligencia artificial por un alumno y qué es lo que el alumno tiene que ser capaz de hacer por sí solo. Si uno no es capaz de enfrentarse a un folio en blanco solo, probablemente el día de mañana no va a poder enfrentarse a un trabajo ni va a ser capaz de demostrar unas capacidades. Es un miedo que los alumnos tienen que superar.

–Castilla y León es una comunidad autónoma muy compleja, donde conviven centros de zonas despobladas con un puñado de alumnos con otros, urbanos, donde hay una mayor afluencia y perfiles muy distintos. ¿Cómo conjuga el sistema educativo ambos mundos a la hora de ofrecer una educación de calidad a todos los alumnos?

–Con muchísimo esfuerzo presupuestario, muchísimo, porque una de las características de nuestra comunidad autónoma es su dispersión territorial y su baja densidad poblacional, porque tenemos 94.000 km2, 6.000 entidades locales menores en total, 2.248 municipios, una concentración de población en unos 16 municipios aproximadamente, con más de 20.000, pero eso no es la realidad de Castilla y León. Castilla y León es una comunidad autónoma extraordinariamente rural y hay un compromiso elevado al rango de ley en virtud del cual nos hemos comprometido a mantener los servicios públicos, en este caso el educativo, en aquellos lugares donde haya al menos tres alumnos.

El Gobierno de la Nación maltrata a Castilla y León frente a otras comunidades autónomas

Es un compromiso, no una palabra dada por un presidente del Gobierno, sino que es la fuerza de la ley. ¿Por qué? Porque lo que ha demostrado Castilla y León es que eso forma parte del éxito educativo y también de las oportunidades en nuestro territorio, porque la equidad también es territorial, también es que cada ciudadano, cada familia, tenga el derecho de decidir dónde quiere vivir y que los servicios públicos se acerquen a su territorio.

A día de hoy tenemos 30 centros rurales con tres alumnos donde se vienen impartiendo con muchísimo esfuerzo, porque eso significa tener profesorado, atención a esas familias, que todos esos servicios que prestamos de transporte, de comedor, lleguen a esos lugares. Siempre digo, cuando me preguntan por esta cuestión, que lo hacemos a pesar de lo maltratados que estamos en materia de financiación, porque el Gobierno de la Nación maltrata a Castilla y León frente a otras comunidades autónomas que están mucho mejor tratadas desde el punto de vista de la financiación y nos debe 400 millones de euros al año. Si tuviéramos esos 400 millones de euros al año, fíjese qué seríamos capaces de hacer.

–¿Se refiere a las comunidades de donde vienen algunos de los partidos socios de gobierno de Pedro Sánchez?

–Sí, lo digo claramente. Efectivamente, Cataluña está en una situación privilegiada y recibe una financiación comparativamente injusta, y no solamente me refiero respecto a Castilla y León, sino a otras comunidades autónomas que, como la nuestra, están infrafinanciadas.

–En otras comunidades autónomas se están realizando o hay convocadas protestas por parte de los docentes. ¿En qué situación están ahora mismo las negociaciones con los sindicatos? ¿Teme una huelga?

–Las negociaciones con los sindicatos van perfectas, porque lo que han solicitado a esta Consejería se ha cumplido. De hecho, cuando esta consejera llegó a su cargo, cumpliendo lo que había hecho en este caso mi predecesora, las reivindicaciones de los docentes en estos momentos están a cero. Aquí existe una mesa donde se negocia y donde los representantes de los docentes, a través de los sindicatos, indican qué es lo que consideran que son las mejoras para el sistema educativo y especialmente para los docentes. Y se firmó un acuerdo en virtud del cual había que cumplir una serie de compromisos, y faltaban dos por cumplir, y se han cumplido antes del 1 de septiembre: una contraprestación por las tutorías y una reducción de jornada a los mayores de 55 años.

Ese preacuerdo ya se ha cumplido, pero ha habido dos organizaciones sindicales únicamente –UGT y CC. OO.–, que no son mayoritarias en la educación, que no han querido firmar y tendrán que explicar por qué no lo han hecho, porque son reivindicaciones históricas de ambas en las que ha habido otras tres representaciones sindicales que sí han querido firmar. Lo primero que tienen que hacer es reconocer el esfuerzo que ha hecho la Junta de Castilla y León, no solamente por negociar, sino por atender a sus peticiones, y, a partir de ahí, sentarse a negociar lo que consideren que aún queda por negociar y no hacer huelgas sin saber ni siquiera, por esta parte, qué es lo que están solicitando.