La Universidad Pontificia de Salamanca entrega la Medalla de Oro a María San Gil NoainSusana Martín / Ical

María San Gil, Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca: «Aquí comencé a dar voz a las víctimas del terrorismo»

Ha lamentado que las víctimas de ETA, que son «nuestros héroes de la democracia» hoy «se sienten abandonados y se sienten olvidados»

Antigua alumna de la Universidad Pontificia de Salamanca, María San Gil Noain (San Sebastián, 1965) ha recibido la Medalla de Oro de la universidad donde estudió Filología Bíblica Trilingüe y comenzó su «defensa de la democracia», como ha subrayado antes del acto oficial.

San Gil, que ha sido concejal y teniente de alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián, diputada en el Parlamento Vasco y presidenta del Partido Popular del País Vasco entre 2004 y 2008, ha adquirido una relevancia pública por su defensa de la libertad y de las víctimas del terrorismo tras el asesinato por ETA de Gregorio Ordóñez, compañero de corporación municipal, atentado que presenció en 1995 y que marcó su trayectoria pública y personal.

Con esta distinción, la Universidad Pontificia de Salamanca reconoce tanto su trayectoria profesional y humana como «su compromiso con la convivencia democrática, la libertad y la memoria de las víctimas del terrorismo».

San Gil ha subrayado antes de recoger la distinción de la Universidad salmantina que, cuando se le informó de la concesión de la Medalla, «me quedé absolutamente estupefacta. Solo tengo palabras de agradecimiento para quienes han querido concedérmela y un recuerdo muy emotivo y grato de esos cinco años que pasé en esta Universidad».

Entrega la Medalla de Oro a María San Gil , antigua alumna de la Facultad de Filología Bíblica TrilingüeSusana Martín / Ical

San Gil ha recordado que la carrera que estudió en la UPSA «ya no existe», pero ha defendido que «estudiar el mundo clásico, el latín y el griego» forja a los que lo hacen «como personas» y les ayuda «a enfrentarnos a los avatares y las circunstancias que después cada uno tiene que afrontar».

Comenzó su defensa de a democracia

Por esta razón, ha indicado que «quizá el haber estado estos cinco años en Salamanca», que es donde ha echado sus raíces, le sirvió para que comenzara su «defensa de la democracia y la defensa de la libertad», además de comenzar «a dar voz a las víctimas del terrorismo y a sobrellevar circunstancias peculiares en la vida».

Este galardón, que coincide con el V centenario del nacimiento de la Escuela de Salamanca y su defensa del humanismo, es importante para San Gil, ya que, como ella misma ha reseñado, «ese humanismo cristiano me forjó como persona. Y hoy me ha llevado a formar parte de la Asociación Católica de Propagandistas, donde entendemos que la fe y la razón no se pueden encerradas entre cuatro paredes, sino que deben tener una voz pública y estar en la escena política y pública».

Acto oficial de entrega de la Medalla de Oro en la UPSA a María San GilIsabel de la Calle

Preguntada por los momentos que España ha pasado en la lucha contra el terrorismo, San Gil ha reconocido haber vivido «momentos muy oscuros», aunque también ha subrayado que «uno de los méritos inmensos que se produjeron a raíz del atentado de Miguel Ángel Blanco es el ver cómo toda una sociedad se volcaba en defensa de la vida, en defensa de la libertad y en contra del terrorismo. Allí no había siglas políticas. La línea de separación era entre víctimas y verdugos y era una línea que teníamos clarísima todos».

María San Gil, junto al rector de la Universidad Pontificia, Santiago García-Jalón de la LamaIsabel de la Calle

Sin embargo, ha querido incidir que algunas de las víctimas del terrorismo «que son nuestros héroes de la democracia» y a las que se les debe «memoria, verdad, dignidad y justicia», hoy, en muchas ocasiones, «se sienten abandonados y se sienten olvidados» ha resumido. «Estamos viendo que hay más preocupación porque salgan determinados terroristas de la cárcel sin merecérselo que por dar respuesta a lo que las víctimas piden» ha añadido San Gil. «Una democracia que se precie debería primero cuidar a sus víctimas del terrorismo» ha finalizado.

Durante el acto oficial de la imposición de la Medalla de Oro, al que han acudido el presidente de la Fundación NEOS y exministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, y el que fuera presidente de la Conferencia Episcopal Española, Antonio María Rouco Varela, entre otras autoridades, el Laudatio lo ha llevado a cabo la madrina y profesora emérita de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, Rosa María Herrera, quien ha recordado a la María San Gil estudiante. «Al hablar ahora con ella nos ha vuelto a transmitir su entusiasmo con la vida y nos ha recordado a aquella jovencita que llegó a Salamanca despreocupada y feliz».