Efigie en bronce de la reina Leonor de Castilla en su tumba de la abadía de WestminsterAngelo Hornak / Getty Images

De Burgos a reinar en Inglaterra: la desconocida vida de Leonor de Castilla

Su vida es uno de los episodios más fascinantes del vínculo histórico entre Castilla y el reino de Inglaterra

Leonor de Castilla (1241–1290) nació en Burgos, en el corazón de la Corona de Castillahija del rey Fernando III el Santo y de Juana de Danmartín, como , condesa de Ponthieu. Su vida, marcada por la diplomacia, la guerra y el poder, es uno de los episodios más fascinantes del vínculo histórico entre Castilla y el reino de Inglaterra.

La infanta Leonor llegó al mundo en 1241, en una Castilla en plena expansión territorial y consolidación institucional. Su linaje la situaba en el cruce de dos mundos: la tradición castellana de su padre y la herencia continental francesa de su madre, que más tarde le otorgaría el condado de Ponthieu.

Educada en un ambiente cortesano, Leonor creció rodeada de diplomacia, alianzas y tensiones políticas que moldearon su carácter y su futuro papel como reina.

El 1 de noviembre de 1254, con apenas trece años, Leonor se casó en el Monasterio de Las Huelgas (Burgos) con el príncipe Eduardo de Inglaterra, heredero de Enrique III y futuro rey Enrique I. El enlace buscaba poner fin al conflicto entre Inglaterra y Castilla por la posesión de Gascuña, un litigio que llevaba generaciones.

Cuenta la leyenda que salvó a su esposo Eduardo I succionando el veneno de una víbora que le había mordidoTomás Padró / Wikimedia

El matrimonio selló una alianza estratégica y convirtió a Leonor en pieza clave de la política internacional. Tras la boda, numerosos parientes castellanos y franceses se trasladaron a Inglaterra, generando tensiones en la corte inglesa por los gastos y privilegios concedidos a los recién llegados.

Leonor no fue una reina pasiva. Acompañó a Eduardo en campañas militares, negociaciones y desplazamientos por Europa y Tierra Santa.

Durante el conflicto interno inglés de la Segunda Guerra de los Barones (1264–1267), Leonor mantuvo un firme apoyo a la causa real. Mientras Eduardo fue capturado en la batalla de Lewes, ella permaneció en Westminster, gestionando asuntos políticos y económicos en nombre de la corona.

En 1270 viajó con Eduardo a la Novena Cruzada, acompañándolo en Sicilia, Acre y Tierra Santa. La historiografía recoge incluso la leyenda de que salvó la vida de su esposo succionando el veneno de una herida provocada por una víbora, un episodio romántico pero de dudosa veracidad.

Leonor también estuvo presente en las campañas de Gales, donde dio a luz a su hijo menor, el futuro Eduardo II, en el castillo de Caernarfon.

Una de las cruces de Leonor que aún se conserva, en el centro de la Waltham Cross, HertfordshireNigel Cox / Wikimedia

Mientras la pareja aún se encontraba en Tierra Santa, llegó la noticia de la muerte de Enrique III. Eduardo y Leonor fueron proclamados rey y reina de Inglaterra en 1272, aunque la coronación oficial tuvo lugar en 1274, ya de regreso en Londres.

En 1279, Leonor heredó el condado de Ponthieu, lo que reforzó la presencia inglesa en el continente y aumentó su influencia política. Administró sus tierras con rigor, participó en decisiones económicas y mantuvo una intensa actividad diplomática.

Leonor y Eduardo tuvieron quince hijos, aunque solo seis llegaron a la edad adulta. La pareja, profundamente unida, delegó la crianza en las abuelas (Leonor de Provenza y Juana de Danmartín), una práctica habitual en la realeza medieval.

Las célebres 'Eleanor Crosses'

Leonor falleció el 28 de noviembre de 1290 en Harby (Nottinghamshire), tras una larga enfermedad. Su muerte provocó un duelo sin precedentes en Inglaterra. Eduardo I ordenó levantar los célebres Eleanor Crosses, doce monumentos góticos que marcaban el recorrido del cortejo fúnebre desde Lincoln hasta Londres. Estas cruces, algunas aún conservadas, son uno de los mayores homenajes públicos dedicados a una reina medieval.

Su sepulcro se encuentra en la Abadía de Westminster, donde su efigie de bronce sigue recordando la presencia castellana en la historia inglesa.

Leonor de Castilla encarna la figura de la reina medieval activa, culta y políticamente influyente. Su vida unió dos reinos, consolidó alianzas y dejó una huella profunda en la memoria inglesa y castellana. Fue una infanta burgalesa que, sin perder su identidad, se convirtió en una de las reinas más respetadas de la Inglaterra medieval.