Candelario, SalamancaTurismo Castilla y León

El bonito pueblo de Salamanca donde puedes vivir gratis a cambio de unas pocas horas de trabajo al día

El anfitrión también plantea la estancia como una oportunidad para conocer gente, intercambiar experiencias y aprender de otras personas

«Unas horas ayudando en la casa y el jardín y el resto del día para vivir tu propia aventura». Así presenta Javier, un joven de 36 años, la propuesta con la que busca una o dos personas dispuestas a pasar una temporada en Candelario (Salamanca), reconocido como uno de los municipios más bonitos de España.

Los inquilinos no tendrán que pagar nada por la estancia, pero deberán trabajar entre dos y tres horas al día durante cinco días a la semana, principalmente en tareas relacionadas con el jardín y el mantenimiento de la vivienda. El resto del tiempo lo tendrán libre para descubrir y disfrutar de este precioso rincón de la Sierra de Béjar y sus alrededores.

Javier busca voluntarios para septiembre, octubre, noviembre y diciembre y admite tanto a personas que viajen solas como a dos que quieran compartir la experiencia. Entre las tareas que plantea se encuentran la jardinería, la plantación y el riego, además de pequeñas labores en la casa y el mantenimiento de los espacios exteriores, según detalla la oferta publicada en Workaway, una plataforma internacional que pone en contacto a viajeros con anfitriones para realizar este tipo de intercambios.

Y algo importante, no hace falta tener conocimientos especializados para ser voluntario en casa de Javier, ya que él estará presente durante las tareas.

Javier en su finca de Candelario, Salamancaworkaway

Además de los trabajos propios del campo, Javier plantea la estancia como una oportunidad para conocer gente, intercambiar experiencias y aprender de otras personas y culturas. Por eso, también abre la puerta a participar con sus futuros compañeros de piso en proyectos creativos, iniciativas relacionadas con el medio ambiente o con los idiomas. De hecho, él habla español e inglés y le gustaría aprovechar la visita de sus huéspedes para seguir practicando y acercarse a nuevas lenguas. Entre sus intereses aparecen el japonés, ruso, alemán, polaco, francés y ucraniano.

Nómadas digitales

A cambio de su colaboración, los voluntarios dispondrán de una habitación privada con dos camas y baño propio. La vivienda cuenta además con wifi y, según explica Javier, que trabaja en remoto, ofrece un entorno adecuado para nómadas digitales. Así, quienes también desarrollen su actividad profesional a distancia podrán compaginar el trabajo con su estancia en este bonito pueblo de Salamanca.

El anfitrión explica en su anuncio que conoce bien este tipo de intercambios porque anteriormente fue voluntario en Nueva Zelanda, una experiencia de la que destaca las personas que conoció y todo lo que pudo aprender.