El ataúd estuvo cubierto con las enseñas históricas de Irlanda y España y fue portado a hombros hasta la carroza, que también fue escoltada por la guardia real histórica a caballo, así como por miembros de los Tercios, monjes franciscanos, soldados con antorchas, abanderados y, al frente, un soldado irlandés tocando la gaita en solitario, aunque escoltado por una banda de gaitas de Valladolid.