Isidoro Gil, alcalde de Fuentestrún (Soria) en el monumento dedicado a los emigrantesCedida

Habla el alcalde de un pueblo soriano que ha cuadruplicado su censo por la ley de nietos: «Tela marinera»

Isidoro Gil, regidor 'popular' de Fuentestrún, explica que ha recibido entre 60 y 70 peticiones en algo más de dos años, prácticamente todas desde Chile

177 electores de Fuentestrún viven en el extranjero frente a solo 38 que lo hacen en España. Es la llamativa fotografía que ofrecen los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para este pequeño municipio de Soria, marcado desde hace décadas por la emigración. Los primeros forman parte del llamado Censo Electoral de Residentes Ausentes (CERA), que agrupa a los españoles con derecho a voto que residen de forma permanente fuera del país.

El dato de electores allende nuestras fronteras ha ido creciendo en los últimos años, coincidiendo con la aprobación de la conocida como ley de nietos, que abrió la puerta a que los descendientes de españoles pudieran adquirir la nacionalidad. «En los últimos dos años y pico hemos gestionado entre 60 y 70 solicitudes de partidas de nacimiento», explica a El Debate Isidoro Gil, alcalde 'popular' de Fuentestrún desde 2006.

Atender estas peticiones se ha convertido en una tarea laboriosa para una localidad pequeña como esta de Soria, con recursos limitados. De hecho, son el propio alcalde y la secretaria municipal quienes, cada lunes, se encargan de consultar los registros a partir de los datos que aportan los descendientes, que no siempre son precisos. «Muchas veces no coinciden», reconoce Gil.

En ocasiones buscan partidas de nacimiento con una horquilla de tres o cuatro años, lo que les obliga a «ir pasando hoja por hoja» hasta dar con el nombre exacto. «Son todos libros antiguos. Se caen a trozos los pobres», detalla el regidor, que calcula que, si se juntan dos o tres casos complicados, pueden emplear prácticamente toda la mañana. Cuando el documento no aparece en los registros municipales, recurren a los archivos de la parroquia para continuar allí la búsqueda.

Libros de registro de Fuentestrún, SoriaCedida

Gil relata que hace apenas unas semanas consiguieron localizar dos partidas de nacimiento de 1876 correspondientes a los tatarabuelos de los solicitantes. «Tela marinera», dice al recordar ambas peticiones. Otro de los problemas habituales que aparece en el proceso de búsqueda es que la antigüedad de los documentos complica su lectura, a lo que se suma la complicada caligrafía de algunos ejemplares. «En el libro de 1876 nos cuesta mucho leer las letras. A veces hago una foto con el móvil para poder verlo bien», cuenta.

Una historia ligada a Chile

La inmensa mayoría de las solicitudes proceden de los descendientes de Fuentestrún asentados en Chile. «Todo lo que yo he gestionado viene de allí; en concreto, de Santiago de Chile», explica Gil, quien recuerda que hubo vecinos que también emigraron a otros países como Bolivia».

«Había familias numerosas, con siete, ocho, diez e incluso doce hijos, y muchos tuvieron que marcharse ante la falta de oportunidades que había aquí. Algunos acabaron cruzando el Atlántico en busca de otro mundo, otra vida mejor», añade.

Libros de registro de Fuentestrún, SoriaCedida

Fuentestrún se encuentra en el noreste de la provincia de Soria, en la comarca del Moncayo y cerca del límite con Aragón. Aunque el municipio cuenta con alrededor de 65 vecinos empadronados, durante buena parte del año apenas unas 23 o 24 personas residen de forma habitual en la localidad.

Detalle de un libro de registro de Fuentestrún, SoriaCedida

El pueblo no tiene colegio ni farmacia, buena parte de las compras depende de servicios ambulantes y el médico y el personal de enfermería acuden dos veces al mes. En las antiguas escuelas funciona un bar-restaurante que sirve de punto de encuentro de los vecinos, y en una de sus plazas hay un monumento dedicado a los emigrantes de la localidad.