Ceniza y lodo en el río tras el incendio de Burgohondo, Ávila
Un pueblo de Ávila pide ayuda tras cinco días sin agua por las lluvias que arrastran los restos del incendio de Burgohondo
El barro, las piedras, los árboles y otros restos desplazados por las precipitaciones han comprometido las captaciones de agua y el abastecimiento del municipio
La localidad abulense de Casavieja suma ya cinco días sin agua potable debido a los arrastres provocados por las lluvias en las zonas afectadas por el incendio del pasado verano en Burgohondo. El barro, las piedras, los árboles y otros restos desplazados por las precipitaciones han comprometido las captaciones de agua y el abastecimiento del municipio. Ante esta situación, la alcaldesa, Vanessa Muñoz, ha reclamado ayuda urgente a la Junta de Castilla y León y a medios estatales.
«Llevamos desde el domingo sin agua potable. Podemos repartir botellas para beber y cocinar, pero no podemos mantener durante días a todo un pueblo viviendo de agua embotellada. Hay familias que necesitan ducharse, mayores que necesitan ser atendidos, niños, una residencia, un Centro de Día y un colegio. Estamos ante un problema que empieza a ser también de salubridad pública», ha explicado Muñoz en un comunicado del PSOE de Ávila recogido por Ical.
Ante esta situaación, la regidora ha solicitado a la Administración autonómica que eleve la situación operativa de la emergencia y reclame la intervención de medios estatales para hacer frente a las consecuencias de las lluvias. Muñoz considera necesario reforzar los recursos disponibles para recuperar cuanto antes la normalidad en el suministro.
«He pedido personalmente auxilio a la Delegación del Gobierno y la respuesta ha sido clara: existe plena disposición para ayudar a Casavieja y poner medios del Estado a disposición de la emergencia cuando sean solicitados. Por eso pedimos a la Junta que no espere más. Necesitamos que solicite todos los recursos que sean necesarios», detalla la alcaldesa.
Las tormentas arrastran cenizas y restos del incendio de Burgohondo tiñendo el entorno al embalse de El Burguillo
Por su parte, Greenpeace ha reclamado que la protección del agua se convierta en una «prioridad» en la gestión de las zonas afectadas por los incendios forestales. La organización ecologista considera necesario actuar con rapidez para estabilizar los terrenos quemados, reducir la erosión y evitar que los materiales acumulados tras los incendios lleguen a los cauces.
Entre las medidas que plantea se encuentran la instalación de pequeños diques, el uso de acolchados de paja y otras actuaciones provisionales para frenar el arrastre de cenizas y lodos. También pide revisar las labores de retirada de la madera quemada, ya que una extracción generalizada puede dejar el suelo más expuesto a la erosión, y defiende una retirada selectiva y adaptada a las características de cada zona. Además, Greenpeace reclama reforzar el seguimiento de la calidad y cantidad del agua, tanto superficial como subterránea, en las áreas afectadas.
9 máquinas y cien operarios
Desde la Junta de Castilla y León, el portavoz y consejero de Economía y Hacienda, Carlos Fernández Carriedo, ha asegurado este jueves que están trabajando sobre el terreno nueve máquinas y 100 operarios para que las lluvias no causen daños de «mayor dimensión» en las zonas incendiadas de la provincia de Ávila.
En la comparecencia posterior al Consejo de Gobierno, Fernández Carriedo ha explicado que las labores llevadas a cabo en el monte, como la instalación de fajinas y albarradas, así como el extendido de paja han contribuido a frenar el arrastre de cenizas durante este episodio de fuertes lluvias, aunque admitió que no «al 100 %». Asimismo, ha detallado que el delegado territorial de la Junta en Ávila, José Francisco Hernández, y la directora general de Infraestructuras están «encima del problema» y permanecen en contacto con los alcaldes. Además, están realizando visitas sobre el terreno para ver las actuaciones que la Junta pueda acometer de forma urgente.