Interior de la emita Virgen de la Piedad de Herrera de Pisuerga, Palencia
La 'Capilla Sixtina' de un pequeño pueblo de Palencia que deslumbra por su espectacular interior
Las paredes y los techos de la Virgen de la Piedad, ubicada a las afueras de Herrera de Pisuerga, están cubiertos de pinturas al óleo
La ermita de la Virgen de la Piedad esconde entre sus muros una de las estampas más singulares del patrimonio artístico de la provincia de Palencia. Las pinturas se suceden entre paredes, arcos y bóvedas hasta cubrir prácticamente todo el templo, una particularidad que le ha valido el sobrenombre de «Capilla Sixtina castellana».
Buena parte de los frescos que hoy pueden contemplarse en este pequeño templo ubicado a las afueras de Herrera de Pisuerga, de poco más de 1.800 habitantes, son obra del pintor palentino Mariano Lantada, que en 1902 recibió el encargo del entonces párroco Juan Merino Miguel de decorar la ermita.
Los trabajos se prolongaron hasta 1904 y dieron como resultado un amplio conjunto de pinturas al óleo sobre estuco que ocupó toda la superficie disponible de la ermita. Tanto es así que el propio Ayuntamiento de Herrera de Pisuerga señala que no quedó «ni el más mínimo espacio sin pintar, lo que confiere al recinto una particular sensación de entorno pleno de imágenes, luces y colores».
Lantada distribuyó por el templo diferentes escenas religiosas; en los paños laterales representó los dolores de la Virgen y, sobre ellos, episodios del Antiguo Testamento como Adán y Eva expulsados del paraíso, Moisés salvado de las aguas, Judit y Holofernes o Abraham e Isaac. La decoración continúa en las bóvedas, donde aparecen la apoteosis del Cordero y la apoteosis de la Cruz, además de ángeles y arcángeles.
Interior de la ermita de la Virgen de la Piedad, Herrera de Pisuerga
A finales de 2009, durante los trabajos de restauración de la ermita, se incorporaron cuatro obras del pintor Antonio Guzmán Capel. En concreto, representan dos pasajes del Apocalipsis, la Piedad y la Adoración de los Magos.
Más allá de las pinturas, en el camarín se encuentra la imagen de la Virgen de la Piedad, patrona de Herrera de Pisuerga, una talla de influencia burgalesa fechada a comienzos del siglo XV.
Un pequeño templo que ha ido transformándose
Las pinturas que hoy caracterizan a la Virgen de la Piedad llegaron mucho después que la propia ermita. Su construcción se atribuye probablemente a la iniciativa de Pedro Fernández de Velasco, primer conde de Haro y señor de la villa de Herrera, que profesaba devoción a la Virgen de la Piedad.
Interior de la ermita de la Virgen de la Piedad, Herrera de Pisuerga
El edificio original era de dimensiones reducidas y fue transformándose con el paso del tiempo. Según detalla el Ayuntamiento de la localidad palentina, una de las principales ampliaciones se produjo en 1715, cuando se añadieron dos cuerpos, además del camarín, el coro y otras dependencias, configurando buena parte del templo que posteriormente fue decorado.
Exterior de la ermita de la Virgen de la Piedad, Herrera de Pisuerga
La ermita alberga un órgano construido en 1857 por el organero palentino José Otorel y restaurado por completo en octubre de 2018, una intervención que permitió recuperar toda su riqueza sonora y devolverle su función musical. Desde entonces, el instrumento vuelve a sonar varias veces al año con la celebración de conciertos de órgano.