Vista aérea de Urueña, la primera Villa del Libro de España
Así es Urueña, la bonita villa medieval con la mayor concentración de librerías por habitante de España
Declarada conjunto histórico-artístico en 1975, esta localidad vallisoletana entró en 2014 en el club de los pueblos más bonito del país
Con apenas dos centenares de vecinos, cuenta con 11 tiendas de libros de todo tipo
A imagen y semejanza de lo que se había hecho previamente en Hay-on-way (Gales), Redu (Bélgica), Montolieu (Francia) o Bredevoort (Holanda), la Diputación de Valladolid decidió crear en 2007 la primera Villa del Libro de España. Como en aquellas localidades, la idea era fomentar la dinamización económica, cultural y turística a partir de la recuperación de los espacios públicos como lugares de compraventa de libros y la celebración de eventos culturales ligados a la literatura. El pueblo elegido fue Urueña, una histórica villa medieval de apenas 200 vecinos que puede presumir de ser el municipio de España con más librerías por habitante.
Letrero bajo la muralla de Urueña, en Valladolid, que indica que se trata de la Villa del Libro
Y es que esta amurallada localidad castellana asentada sobre una loma cuenta con 11 tiendas de libros, todas ellas especializadas, además de cinco espacios museísticos y las sedes de la Fundación Joaquín Díaz y la Asociación para la Recuperación de la Caligrafía Antigua. Su historia se remonta a la época de los vacceos, antes de ser romanizada. Su cristianización se produjo en el siglo X, convirtiéndose en un punto defensivo de gran relevancia, al ejercer de frontera entre los reinos de León y Castilla. De los siglos XII al XIV fue, asimismo, cabeza de Infantado de Valladolid.
Una rica historia que supura por sus calles empedradas, sus casas de adobe restauradas, su imponente muralla y los restos de su castillo, donde habitaron personajes de gran relevancia en la historia de España, como doña María de Padilla, amante de Pedro I el Cruel, y prisioneros como la Princesa de Portugal doña Beatriz, el conde de Urgel Jaime II o el conde castellano Pedro Vélez, quien, cuentan las crónicas, fue sorprendido en su interior intimando con una prima del Rey Sancho III 'El Deseado'.
Vista del Castillo de Urueña, en la provincia de Valladolid
Hoy en día, de esta fortaleza apenas quedan sus ruinas, aunque también son dignas de ver, junto con la muralla, desde donde se pueden contemplar unas vistas privilegiadas sobre la comarca de la Tierra de Campos a lo largo de su recorrido, que se puede realizar desde lo alto, ofreciendo, además, una buena vista aérea sobre el pueblo. Declarado conjunto histórico-artístico en 1975, actualmente vive principalmente del turismo. Y es que en una visita se puede topar uno más fácilmente con visitantes que con los propios vecinos.
Una turista contempla la comarca de Tierra de Campos desde lo alto de la muralla de Urueña, en Valladolid
Intramuros se encuentra la Iglesia de Santa María del Azogue, construida entre los siglos XVI y XVIII y con una variedad de estilos artísticos, tales como gótico, renacentista e incluso barroco. Fuera del recinto amurallado, la localidad puede presumir también de la Ermita de Nuestra Señora de la Anunciada, del siglo XI.
Iglesia de Santa María del Azogue, en la localidad vallisoletana de Urueña
El pueblo cuenta, asimismo, con una amplia oferta gastronómica para su tamaño, con seis establecimientos de restauración que constituyen el grueso de su infraestructura turística junto con media docena de alojamientos hoteleros. En el Mesón Villa de Urueña se puede disfrutar de un menú diario con platos como revuelto de morcilla con piñones, conejo estofado al ajillo con finas hierbas, vino de la casa y postre por apenas 18 euros.
Interior de Kinari Books, en la Villa del Libro de Urueña
El 'plato fuerte' de la localidad, sin embargo son, lógicamente sus librerías, cada una con distintos días de apertura, por lo que conviene consultar los horarios si se está buscando acudir a alguna en particular. Y es cada tienda ofrece un material de lo más variopinto. Así, por ejemplo, las hay especializadas en cuentos, en cine, en periodismo y fotografía y hasta en cultura japonesa y gastronomía, como es el caso de Kinari books, donde un oriundo del país nipón atiende con amabilidad en un establecimiento en el que se pueden comprar desde libros ilustrados de animales, hasta los libros más representativos del país asiático, incluyendo algunos de sus populares mangas. Todo ello junto con una pequeña pero variada oferta de cervezas y vinos, tanto japoneses como vallisoletanos.
En definitiva, un pequeño tesoro de pueblo, considerado desde 2014 como uno de los más bonitos de España, en el que se puede practicar un turismo sin prisas que gustará no solo a los amantes de la literatura, sino a cualquiera que guste del arte, de la historia y de la cocina castellana.