Monumental iglesia de Santa María la Blanca en el pueblo palentino de Villalcázar de SirgaGetty Images/iStockphoto

La mayor iglesia templaria que permanece en pie en todo el mundo parece una catedral y está en Palencia

Los templarios convirtieron en su joya más preciada la iglesia de Santa María la Blanca, que se encuentra en un pequeño pueblo de menos de 200 habitantes

La iglesia de Santa María la Blanca, en Villacázar de Sirga (Palencia) es conocida popularmente como la Catedral de los Templarios. Este templo descomunal (es la mayor iglesia templaria que permanece en pie en el mundo) proyecta desde hace siglos su silueta sorprendiendo a los peregrinos del Camino de Santiago y a los visitantes que llegan a este pequeño municipio que tiene menos de 200 habitantes en la actualidad y es considerado uno de los pueblos más emblemáticos de Palencia.

Su presencia es tan imponente que un dicho popular, repetido desde la Edad Media, resume su magnetismo: «Lo que Santiago no te dé, Villasirga te lo conceda». Y es que este enclave ha estado siempre ligado a leyendas, misterios y milagros, además de a una historia templaria que aún hoy se reconstruye entre documentos dispersos y silencios medievales, tal y como narra en sus redes el autor, investigador y divulgador español especializado en los Caballeros Templarios, Jesús Montero.

No existe registro exacto de la fecha de creación de la encomienda templaria de Villasirga. El primer documento que la menciona es del 15 de mayo de 1307, apenas un año antes de la desaparición de la Orden. En él aparece como testigo Frei Gómez Patiño, comendador de Santa María de Villasirga y de Baltadixa, lo que confirma la relevancia del enclave dentro de la estructura templaria castellana.

Iglesia de Santa María la Blanca, en Villalcazar de Sirga, Palenciahttps://turismopalencia.eu/

La sede de la encomienda habría estado junto a la iglesia, probablemente acompañada de un convento o monasterio, citado en el Becerro de las Behetrías, con vasallos en localidades cercanas como Villanueva del Río y Riveros de la Cueza. Aunque la documentación es escasa, sí se sabe que la construcción del templo comenzó a finales del siglo XI y pudo finalizarse hacia 1274.

Santa María la Blanca es un ejemplo excepcional del románico de transición al gótico, con una estructura de tres naves y cinco capillas y un interior que alberga 308 capiteles. Su exterior, sobrio y sobrecogedor, está presidido por una portada monumental de más de 15 metros de altura, formada por arquivoltas decoradas con 51 figuras y un doble friso donde destaca un Pantocrátor rodeado de los cuatro evangelistas. En esta representación, un detalle insólito ha alimentado leyendas durante siglos: el toro de San Lucas aparece sustituido por un cerdo, un misterio iconográfico aún sin explicación definitiva.

Interior de la iglesia palentina de Villalcazar de SirgaPalencia Turismo

La segunda entrada, que conduce a la capilla de Santiago, presenta tres arquivoltas y otras 25 figuras talladas, reforzando el carácter simbólico y narrativo del conjunto.

En el interior se conservan tres sepulcros góticos de enorme valor histórico. El más destacado pertenece al infante don Felipe, hermano de Alfonso X el Sabio. A su lado reposan su esposa, doña Inés Rodríguez, y un tercer sepulcro más austero que algunos atribuyen al primer comendador templario de Villasirga, Juan Pérez, mientras otros lo vinculan a Juan de Pereira, comendador de la Orden de Santiago tras la desaparición del Temple.

Junto a ellos se encuentra la razón de ser del templo: la imagen de Santa María la Blanca, una talla medieval a la que se atribuyen numerosos milagros desde el siglo XI y que inspiró más de una decena de las Cantigas de Santa María de Alfonso X. La escultura, hoy deteriorada, perdió la cabeza del Niño Jesús y parte de un brazo en el siglo XIX, durante un intento de traslado a un museo fuera de la localidad.

El enclave templario de Villacázar de Sirga está asociado a energías telúricas, una característica que, según los especialistas, los templarios buscaban deliberadamente para sus iglesias. Cada año se celebran en la localidad congresos de geobiología, atraídos por esta singularidad.

Entre las leyendas más conocidas figura la que sostiene que el conocimiento para levantar un templo de semejantes proporciones provino de un pacto con el diablo. No es extraño: en el siglo XI, la magnitud de Santa María la Blanca resultaba aún más sobrecogedora que hoy.

Altar de la iglesia de Villalcazar de Sirga, en PalenciaTurismo de Palencia

Villasirga fue una de las tres grandes encomiendas templarias del Camino de Santiago, junto con Ponferrada y San Felmo. La Orden poseía casas, tierras, molinos y heredades en toda la comarca, cuyos nombres aún perviven: Terradillos de los Templarios, el río de los Templarios, o el arroyo de los Templarios.

Cuando llegó el final de la Orden, en 1310, solo tres freires fueron citados para los interrogatorios de Medina del Campo. Ningún comendador aparece mencionado, lo que ha alimentado nuevas incógnitas sobre el destino de la encomienda y sobre la identidad del personaje enterrado en el tercer sepulcro.

Siete siglos después, Santa María la Blanca sigue siendo uno de los templos templarios más espectaculares y enigmáticos del mundo. Su monumentalidad, su historia fragmentada y su carga simbólica continúan atrayendo a peregrinos, investigadores y viajeros que buscan comprender por qué, en un pueblo diminuto, se levantó una iglesia que parece una catedral.