Los magostos siguen siendo una de las expresiones más vivas de la identidad cultural de Castilla y León. En torno al fuego, con las castañas asadas crepitando, los pueblos del Bierzo, la Sierra de Francia y los Arribes mantienen un rito que une generaciones. Los magostos tienen raíces celtas y están vinculados al antiguo rito del Samhain, la transición entre el verano y el invierno y la memoria de los antepasados. Con el tiempo, el cristianismo integró esta celebración en el calendario de Todos los Santos, manteniendo el fuego y la castaña como símbolos centrales.