La portavoz del Colectivo de Covid Persistente de Castilla y León, Arancha BarniolEFE / Nacho Gallego

Afectados por la covid persistente en Castilla y León exigen al Gobierno unidades especializadas y «una atención adecuada»

Reclaman equipos multidisciplinares, formación profesional y criterios claros de incapacidad para quienes conviven con secuelas incapacitantes

La Asociación de Afectados por Covid Persistente de Castilla y León (ACOPERCYL) ha lanzado una petición pública dirigida al Ministerio de Sanidad, al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones y a las comunidades autónomas para exigir la creación de unidades médicas especializadas que atiendan de forma coordinada a los pacientes que sufren secuelas prolongadas tras la infección por la covid. La iniciativa, publicada en Change.org, denuncia que miles de personas continúan sin recibir una atención adecuada pese a que la enfermedad fue reconocida por el Gobierno en 2025 dentro de la Estrategia de Cronicidad.

La petición está impulsada por Arancha Barniol, presidenta de ACOPERCYL, de 57 años, cuya vida cambió radicalmente tras contagiarse de la covid en junio de 2020 mientras trabajaba en una residencia de mayores. «Después de la infección empecé a sufrir dolores de cabeza, un cansancio terrible y problemas de salud que no desaparecían», explica. Meses después sufrió desmayos y episodios de pérdida de visión. Nunca pudo volver a trabajar.

Hoy tiene reconocida una discapacidad del 67 % y convive con secuelas graves: ictus, dolor crónico, fatiga extrema y lo que los afectados denominan niebla mental, un deterioro cognitivo que dificulta tareas básicas como recordar una lista de la compra o manejar un ordenador. «Por mucho que me lo expliquen, ya no tengo la capacidad que tenía antes», lamenta. «El cansancio y el dolor me acompañan desde que me levanto hasta que me acuesto».

Desde ACOPERCYL, Barniol asegura conocer decenas de casos similares en la comunidad. «Algunas personas no pueden salir solas a la calle, otras necesitan ayuda para ducharse o apenas pueden levantarse de la cama. También hay jóvenes que han perdido su trabajo y sus ingresos porque su salud ya no les permite seguir con su vida de antes», explica. A ello se suma, denuncia, «tener que demostrar continuamente que lo que nos ocurre es real».

El principal problema, según la asociación, es la fragmentación de la atención sanitaria. Los pacientes pueden pasar por cinco, seis o más especialistas distintos (desde neurología, a cardiología, rehabilitación, salud mental o medicina interna) cada uno con sus listas de espera y sin una coordinación clara entre servicios. «Seguimos sin una atención integral. Necesitamos unidades multidisciplinares que valoren todos nuestros síntomas y nos hagan un seguimiento adecuado sin tener que ir de consulta en consulta», reclama Barniol.

Sin medidas concretas del Gobierno

En julio de 2025, el Ministerio de Sanidad dio un paso relevante al incluir la covid persistente en la Estrategia de Cronicidad, un documento que reconoce la enfermedad y la necesidad de abordarla de forma estructurada. Sin embargo, ACOPERCYL denuncia que ese avance «no se ha traducido en medidas concretas».

La petición reclama, por tanto, unidades multidisciplinares en todas las comunidades autónomas, un registro oficial de pacientes para conocer la incidencia real y planificar recursos, formación específica para profesionales sanitarios y criterios claros de incapacidad y bajas laborales, adaptados a quienes no pueden trabajar por esta enfermedad.

En Castilla y León, las Cortes ya han recibido una propuesta para mejorar la atención a los afectados, pero la asociación insiste en que las medidas deben extenderse a todo el país.

Barniol recuerda que los afectados llevan más de seis años esperando respuestas. «Yo ya no puedo recuperar la vida que tenía antes, pero quiero que quienes están empezando a sufrir esta enfermedad tengan más oportunidades de recibir una atención adecuada», afirma.

La petición en Change.org pide a la ciudadanía que firme y comparta el mensaje para presionar a las administraciones. «No queremos seguir siendo los grandes olvidados de la pandemia», concluye.