30 de noviembre de 2022

Pere Aragonès y Carles Puigdemont

Pere Aragonès y Carles Puigdemont

Perfil

Pere Aragonès i Garcia, presidente por accidente

Cataluña tiene nostalgia de los tiempos de Pujol, un hombre hiperactivo con una memoria prodigiosa, que parecía conocer todos los rincones

La política se vivió, y mucho, en casa de Pere Aragonès. Su abuelo, Josep Aragonès, fue designado en 1966, con Franco en vida, alcalde de Pineda de Mar, el municipio natal de Pere Aragonès, una villa costera a las puertas de la Costa Brava. Los Aragonès son, al llegar la democracia en los años 70 del siglo XX, un arquetipo de élite económica catalana con contactos políticos y económicos.
Josep Aragonès, militante de la Alianza Popular de Manuel Fraga, se mantuvo en la Alcaldía de Pineda hasta su retirada en 1987 ganando las tres primeras elecciones democráticas. Su fábrica textil, Industrias Aragonès, negocio típico del Maresme, estaba en el centro del pueblo y era de las fábricas más importantes y que más empleo generaba de la zona.
Quizás por estar en la costa del Maresme, a pocos kilómetros de Lloret y al lado de Calella, los Aragonès fundaron una cadena hotelera y llegaron a tener el que en los 70 era el hotel más grande de España, hasta que fue superado por los grandes hoteles de Benidorm, el Taurus, que en 1962, durante su construcción sufrió un accidente donde murieron 18 personas. La cadena Taurus sigue hoy activa y cuenta con siete establecimientos. Como tantas sagas empresariales los Aragonès no se han visto exentos de polémicas y en 2014 aprovecharon la amnistía fiscal de Cristóbal Montoro para regularizar fondos que tenían en el paraíso fiscal caribeño de Curaçao.
En ese ambiente privilegiado típico de la burguesía catalana, Pere Aragonès representa mejor que nadie la transformación de la élite catalana hacia el independentismo, transformación en la que tanto se afanó, y con éxito, Jordi Pujol.
Nacido en 1982 estudió derecho y realizó un máster en una escuela de negocios vinculada a Harvard, pero su experiencia laboral se limita a poco más de un año en un bufete de abogados en la vecina Calella. A los 24 años ya era diputado en el Parlamento catalán y una de sus primeras acciones como líder de las juventudes de ERC fue poner en marcha la campaña «Espanya ens roba» (España nos roba) en la que los republicanos afirmaban que España se quedaba con los impuestos de los catalanes para dárselos al resto de los españoles.
En 2015 intentó seguir los pasos de su abuelo y se presentó para alcalde de Pineda, pero fue derrotado por el PSC que obtuvo 10 concejales por 5 de Aragonès al frente de la lista de ERC. Junqueras, desde su acceso al liderazgo de ERC siempre apadrinó a Aragonès y cuando fue nombrado consejero de economía y vicepresidente en el Gobierno de Puigdemont, Aragonès se convirtió en secretario autonómico de economía, cargo que ocupaba el día que los Jordi asediaron la sede de la consejería en la Rambla de Cataluña.
El ascenso al poder de Aragonès fue casi accidental, la condena por sedición de Junqueras y la huida a Suiza de la Secretaria General de ERC, Marta Rovira, para eludir la acción de la justicia, encumbró a Aragonès, quien jamás ha sido elegido líder de ERC, cargo que sigue ostentando Junqueras con el que cada vez tiene una relación más distante.
Vicepresidente durante el Gobierno del activista radical Quim Torra, Aragonès accede a la Presidencia de la Generalitat tras quedar segundo, por detrás de la candidatura de Salvador Illa del PSC en las elecciones autonómicas de 2021. La lista encabezada por Aragonès, al estar inhabilitado Junqueras, se impuso por un estrecho margen de 35.000 votos a la de Junts y por solo un diputado, pero eso permitió a ERC reclamar por primera vez desde la II República la presidencia de la Generalitat a la que accedió tras un pacto con Junts y la antisistema CUP.
Desde su acceso a la Presidencia, Aragonès ha tenido que bregar con sus incómodos y desleales socios de Junts, que no asumen haber tenido que ceder la Presidencia de la Generalitat, y con su falta de carisma. Cataluña tiene nostalgia de los tiempos de Pujol, un hombre hiperactivo con una memoria prodigiosa, que parecía conocer todos los rincones y a todo el mundo, y que llevaba a cabo jornadas maratonianas recorriendo Cataluña de cabo a rabo.
Aragonès ha querido emular a Pujol, pisando el territorio, intentando normalizar la gobernación diaria y forjando una relación intensa, leal y muy estrecha con Pedro Sánchez al estilo de la que Pujol tuvo con Felipe González.
Aragonès ha trazado una alianza sólida con Bildu y ha ligado su futuro político y el de su partido al de Sánchez. Pere Aragonès necesita, no sólo que el actual inquilino de la Moncloa llegue al final de la legislatura, sino que consiga la reelección y que, finalmente, se vea obligado a ceder y permita que Cataluña celebre un referéndum de autodeterminación, que es el único y verdadero objetivo de su vida política y personal.
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