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28 de mayo de 2024

Albert López sale de la Audiencia de Barcelona, en febrero de 2020.

Albert López sale de la Audiencia de Barcelona, en febrero de 2020.Europa Press

Tribunales

Albert López reconoce siete años después haber cometido el «crimen de la Guardia Urbana»

El ex amante de Rosa Peral reconoce los hechos con la intención de obtener permisos penitenciarios

En mayo de 2017, el cadáver de Pedro Rodríguez, agente de la Guardia Urbana de Barcelona, apareció carbonizado dentro de un coche –también calcinado–, cerca del pantano de Foix. Tres años después, la Audiencia de Barcelona condenó a prisión a la pareja de la víctima, Rosa Peral, y al amante de esta, Albert López, por el asesinato de Rodríguez.
En el juicio, los dos amantes se acusaron mutuamente. Ella le acusaba a él de haber actuado por celos –dijo que lo encontró en su domicilio con un hacha en la mano y manchado de sangre–, mientras que él decía que ella había matado a Rodríguez porque este la había agredido.
La fiscalía, por su parte, insistió en que el asesinato fue el resultado de un plan premeditado de ambos, también agentes de la Guardia Urbana. Se pidieron 20 años de cárcel para López y 25 para Peral, y los dos entraron en prisión.
Parecía que el truculento episodio –que fue bautizado como «el crimen de la Guardia Urbana» e inspiró la reciente serie de Netflix El cuerpo en llamas– se cerraba así, pero este martes la historia ha dado un giro de guión. López, preso en la cárcel barcelonesa de Quatre Camins, ha reconocido ante los trabajadores del centro penitenciario la autoría del crimen, con la intención –según informan fuentes judiciales, y adelantaba El Periódico– de conseguir permisos penitenciarios.

Programa de reparación

Las citadas fuentes han aclarado que López no ha hecho ningún escrito o comparecencia formal para reconocer el crimen –que había negado el crimen hasta que la sentencia fue firme–, sino que lo ha expresado ante el equipo que lo trata en prisión.
Desde que llegó a prisión, el ex agente aceptó seguir un programa individual de tratamiento, destaca Europa Press. En este programa, un equipo de psicólogos, educadores y otros profesionales trabaja para la reparación de la víctima y el reconocimiento del delito, entre otros aspectos.
Al haber cumplido una cuarta parte de la condena, López está en condiciones de acceder en breve a permisos penitenciarios, una decisión que está en manos de la junta de tratamiento de la cárcel, que valora cada seis meses una posible progresión de grado penitenciario.
Esta junta es también quien responde a peticiones de permisos que no superen las 48 horas. Reconocer los hechos es, en este sentido, una cuestión clave para dar luz verde a estas peticiones.
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