Wilfredo el Velloso, en un cuadro pintado por Pau Béjar Novella en torno a 1892

Wilfredo el Velloso, en un cuadro pintado por Pau Béjar Novella en torno a 1892

Historias de Cataluña

El falso origen de la ‘senyera’ y otras leyendas urbanas del independentismo catalán

La Corona catalano-aragonesa nunca existió como tal: siempre fue la Corona de Aragón

A lo largo de los años, el independentismo catalán ha estructurado una serie de leyendas urbanas para intentar estructurar un discurso inexistente. Entre ellas, que el primer héroe nacional catalán era un tal Otger Català, que nunca existió.

También es común entre los independentistas hablar de la «Corona catalano-aragonesa», una denominación que es otra leyenda urbana: siempre fue la Corona de Aragón. Cuando Petronila I de Aragón se casó con Ramón Berenguer IV, en el 1150, se unieron al Reino de Aragón los condados de Barcelona, Osona, Gerona y Cerdaña.

El primer rey de la Corona de Aragón –siempre se conoció así– fue el hijo de ambos, llamado Alfonso II. El problema es que al ser condados y no reinos, como diría Josep Pla, había un sentimiento de inferioridad, y por eso lo nombran hoy en día como Corona catalano-aragonesa.

¿El fundador de Cataluña?

Otra de estas leyendas urbanas es cómo la llamada senyera se convirtió en la bandera de Cataluña. El condado de Barcelona se inició con Wilfredo el Velloso. De los reyes carolingios recibió, en el 878, los condados de Barcelona, Gerona y Besalú. Debido a la decadencia del Imperio Carolingio, se le atribuye la independencia de facto de los condados, el escudo de las cuatro barras, y lo que sería la base patrimonial de la casa condal de Barcelona.

Wilfredo, entre otras medidas, repobló la Plana de Vic. Este territorio era tierra de nadie, pues era fronterizo con los territorios carolingios y musulmanes. Con los años se fundó el condado de Osona. En el 870 Carlos el Calvo lo nombró conde de Urgell y Cerdaña, al ayudarlo, junto a Luis el Tartamudo, contra Bernardo de Gothia. El concilio de Troyes le concedió los condados antes referidos. Fundó los monasterios de Ripoll, Sant Joan de les Abadesses y restableció el obispado de Vic.

Wilfredo mantuvo su fidelidad a los monarcas carolingios. Eso sí, evitó implicarse en las luchas del Imperio. Se opuso a las imposiciones eclesiásticas e hizo prevalecer su voluntad. A partir del año 883 los musulmanes se sintieron amenazados por la expansión de Wilfredo en Osona, Berguedà y Vall de Lord (Solsona). Banu Qasi fortificó la ciudad de Lérida y ante tal provocación Wilfredo la atacó. Perdió la batalla y, el 11 de agosto del 897, durante el ataque de Lobo Ibn Muhammad sobre Barcelona, Wilfredo murió.

La idea romántica de que gracias a él nació la actual Cataluña es obra de Serafín Pitarra. Esta surgió del libro Gesta Comitum Barchinonensius, escrito en el siglo XII por los monjes de Ripoll. En ella se sobredimensionó su figura. La realidad es que la independencia de facto de los condados se debe a la decadencia del Imperio carolingio y no a un afán independentista de Wilfredo el Belloso.

El origen de la senyera

Con respecto al escudo de armas, del cual derivó la senyera, la historia es romántica… pero leyenda urbana al fin y al cabo. Se supone que Carlos el Calvo, antes de morir Wilfredo, puso la mano en su herida y con los dedos ensangrentados pintó su escudo de defensa.

Representación de la leyenda, en el Museo de Historia de Cataluña

Representación de la leyenda, en el Museo de Historia de CataluñaWikimedia

La leyenda, decíamos, es romántica, pero nada más. Los escudos heráldicos se empezaron a utilizar 400 años después de la muerte de Wilfredo. Tampoco Carlos el Calvo pudo hacerlo, pues murió en el 877, veinte años antes que este. Los escudos heráldicos se empezaron a utilizar porque los caballeros iban completamente tapados y no se les reconocía. Con un dibujo en su escudo se sabía quién era cada uno de ellos.

Por otra parte, la senyera empezó a ser emblema de Cataluña cuando Ramón Berenguer IV se casó con Petronila, uniéndose Aragón y Cataluña en un solo reino. La senyera, mal que les pese a algunos, es de origen aragonés.

Condado de Barcelona

El Condado de Barcelona es el núcleo histórico de lo que hoy en día forma Cataluña. Esta división territorial fue regida por el conde de Barcelona desde el siglo IX hasta el siglo XVIII. Lo formaban los condados de Roselló, de Cerdaña, de Pallars Sobirà, de Pallars Jussà, de Urgell, de Ampurias, de Besalú, de Gerona, de Osona, de Berga, de Barcelona y los marquesados de Lérida y Tortosa.

El origen de esta distribución territorial y jurisdiccional la encontramos en el siglo VIII. El motivo fue el avance de los musulmanes hacia Francia. Los monarcas carolingios para defender sus territorios crearon lo que se conoce como Marca Hispánica, que presta vasallaje al Imperio y, por lo tanto, formaban parte de él, pero estaba compuesto por condados independientes, que podían unirse circunstancialmente.

La autoridad de aquellos condados recayó en la aristocracia visigoda. Cuando en el 801 fue conquistada Barcelona por Ludovico Pio, fue nombrado primer conde de Barcelona Bera, que gobernó hasta el 820. Este fue acusado de traición y, tras perder un duelo, el poder pasó a manos de los francos. La nobleza visigoda volvió al ser nombrado, año 844, Sunifredo I conde de Barcelona. Con aquel nombramiento la hegemonía franca se fue debilitando y se produjo un cambio significativo. Si hasta ese momento los condes habían sido nombrados por los francos, a partir de Sunifredo se sucederían por herencia.

En el siglo X los condes de Barcelona se alejaron de la influencia franca. La ruptura definitiva se produjo en el 988. La dinastía carolingia fue sustituida por la capeta. El conde Borrell II no quiso prestar juramento de fidelidad al capeto. Se iniciaba un periodo de independencia franca que sería iure, de derecho, con el tratado de Corbeil (1258).

Con la boda de Ramón Berenguer y Petronila de Aragón se creó lo que conocemos como Corona de Aragón. Cada uno de los territorios mantuvo sus usos, costumbres, moneda propia y se crearon instituciones de gobierno privativas. El conde de Barcelona pasó a ser rey de Aragón. Como consecuencia de los Decretos de Nueva Planta, 1714, el Condado de Barcelona dejó de ser una entidad política soberana y el título quedó absorbido por la corona española. El Rey de España también es Conde de Barcelona.

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