Un cabezudo que representa al Home dels Nassos en BarcelonaAjuntament de Barcelona

Leyendas de Cataluña

Quién es el «hombre de las narices», el ser mitológico catalán que sólo sale el último día del año

El 'Home dels Nassos' es un ser furtivo a quien los niños buscan cada 31 de diciembre

Mientras que en Madrid y otras ciudades españolas se corre este martes 31 de diciembre la San Silvestre, su equivalente en Barcelona es la Cursa dels Nassos, o la «carrera de las narices». Una prueba deportiva de lo más nariguda que debe su nombre a una de las tradiciones más pintorescas que se conservan en Cataluña, aunque también se puede rastrear en otras zonas de España: el Home dels Nassos, u «hombre de las narices».

Se trata de un ser legendario que sólo aparece el último día de diciembre, y que cuenta con la particularidad de tener tantas narices como días tiene el año. Cuando se insta a los más pequeños a estar atentos para ver si lo descubren, estos buscan a una suerte de mutante con 365 apéndices nasales… cuando en realidad el Home dels Nassos puede ser cualquiera, ya que al año solo le queda –claro– un día.

En algunos pueblos catalanes se decía que el Home dels Nassos aparecía en la iglesia y se bebía el agua bendita de la pila. Algunas variantes de esta broma mitológica hablan del «hombre de las orejas» o el «hombre de los ojos», en cuyo caso se refieren al día 30 de diciembre, cuando al año aún le quedan dos días.

Un espíritu natural o un dios romano

Según recoge el folklorista Joan Amades en su Costumari català de 2005, la chanza del «hombre de las narices» vendría de una tradición previa, un arbre dels nassos («árbol de las narices») que simbolizaba el año entero, y que se entendría como una suerte de espíritu de la naturaleza. En otro texto, Amades, relaciona al Home dels Nassos con el dios romano Jano, que tenía dos caras para mirar hacia el pasado y hacia el futuro.

La Cursa dels Nassos empezó a celebrarse en Barcelona en 1999, aunque entonces se llamaba «San Silvestre Barcelonesa», y no fue hasta 2005 cuando se le cambió el nombre. Desde 2010, además, la San Silvestre Barcelonesa se celebra como una prueba aparte en el municipio vecino de Sant Cugat del Vallès.