El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Política

El independentismo catalán no apoyará el plan de defensa de Sánchez

Tanto Junts como ERC han pedido reiteradas veces el cierre de todas las instalaciones del ejército en Cataluña

Pedro Sánchez anunció esta semana, en el Congreso de los Diputados, su intención de presentar el próximo junio un plan de defensa nacional. Veinticuatro horas más tarde, en la cumbre de países voluntarios, celebrada en París, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, fue más concreto con los compromisos adquiridos por España de lo que el presidente del gobierno lo había sido en las cortes.

Las contradicciones en materia de defensa afloran, pero Sánchez tiene los pies de barro ante los países europeos, dado que no tiene el apoyo ni de sus socios de gabinete ni de los partidos que apoyan su precaria mayoría. Es posible que pueda torcer el brazo de Sumar, dado que la alternativa es un adelanto electoral que supondría la extinción de la plataforma de Yolanda Díaz, pero lo que no logrará es el apoyo de las fuerzas independentistas catalanas, dado que tanto ERC como Junts, siempre enfrentadas, en este caso comparten su interés de debilitar al ejército y de expulsarlo de Cataluña.

La necesidad de triplicar la inversión en defensa y doblar los efectivos humanos del ejército español choca, frontalmente, con los propósitos de los socios independentistas de Sánchez. Como se vio durante el debate parlamentario, ERC se niega a apoyar el incremento de gasto militar y dice que «se debe gastar mejor». Rufián atacó a los EE.UU. afirmando que «los americanos no quieren socios, quieren siervos».

Junts, siempre en sus temas propios, solicito «un rearme en democracia». En el debate no hablaron de defensa nacional, siguieron con la llamada operación Cataluña. Nogueras mantuvo desde la tribuna sus mantras habituales: «En materia de democracia, España no es un país avanzado».

En Cataluña hay actualmente algo más de 2.100 efectivos del ejército, de ellos 400 oficiales. El Cuartel del Bruc, que ocupa cinco hectáreas en el barrio de Pedralbes, en el distrito de Les Corts de Barcelona, es el más visible para ciudadanía y el Ayuntamiento lo ha reclamado más de una vez para sí como equipamiento público siguiendo la línea de la transferencia del Castillo de Montjuïc que ya lograron hace unos años.

A finales del anterior mandato, en 2023, el grupo municipal de ERC en el Ayuntamiento de Barcelona, presentó una moción, que fue aprobada con el apoyo de Junts y los Comunes, de la por aquel entonces alcaldesa Ada Colau, para que el ejército se retirará del cuartel del Bruc y se traspasará la titularidad de toda la zona al Ayuntamiento.

En 2022, el diputado de Junts, Salvador Vergés tachó durante una intervención en el parlamento catalán a los militares de invasores de Cataluña «nosotros queremos echar de nuestro país —en referencia a Cataluña— al ejército invasor español». La obsesión independentista con las fuerzas armadas no es una novedad, durante la pandemia, el conseller de interior, Miquel Buch (Junts), inicialmente se negó a aceptar la ayuda de la UME para actuar en las residencias, pero ante la magnitud del reto que suponía atender a miles de personas mayores acabó aceptándola a regañadientes.

Durante los días fatídicos previos a la declaración unilateral de independencia, el cuartel de San Climent Sescebes (Gerona) perdió la conexión telefónica con el exterior, nunca se llegó a demostrar, pero muchos consideraron que el acuartelamiento había sido víctima de un sabotaje.

Las instalaciones del Gobierno Militar, la Capitanía General de Barcelona y la Comandancia Naval de Barcelona, todas ellas situadas en la parte baja de Las Ramblas, frente al puerto, han sido reivindicadas en diversas ocasiones por el Ayuntamiento alegando que la transferencia de estas instalaciones al consistorio permitiría operaciones urbanísticas de envergadura en esta parte de la ciudad.

Los independentistas han encontrado siempre en la extrema izquierda un aliado propició en su batalla contra el ejército. Ada Colau en 2016 anunció que iba a expulsar al ejército del Saló del Ensenyament (salón de la enseñanza). En su perorata argumentó que los valores que transmitía el ejército no eran los que ella quería para los jóvenes barceloneses, efectivamente al año siguiente el ejército faltó a la cita con los jóvenes, pero en 2018 volvió y, para desazón del independentismo y la extrema izquierda, con 7.500 solicitudes fue una de las propuestas que suscitó más interés entre los estudiantes catalanes.

El independentismo quiere expulsar al ejército de Cataluña, además de las instalaciones ya citadas, en Cataluña hay una residencia militar en la Diagonal de Barcelona, un acuartelamiento aéreo en Rosas (Gerona), un cuartel en Sant Boi de Llobregat y una academia en Talarn (Lérida). El independentismo, lejos de dar oxígeno a Sánchez apoyando en plan de Defensa, exigirá, aprovechando las circunstancias, una vez más, el desmantelamiento de las infraestructuras del ejército español en Cataluña.